Arte

Y después del Bicentenario del Museo del Prado, ¿qué?

Miguel Falomir, director del Prado, anuncia un récord de visitas a final de este año y adelanta que en el futuro habrá una reordenación de salas

Hoy hace 200 años que se abrieron con triunfal cadencia y una reivindicación explícita de belleza entre sus propósitos las puertas de la mejor pinacoteca española y una de las mejores del mundo. Miguel Falomir, el director del Museo del Prado, adelantó ayer algunas cifras y analizó algunos de los aspectos claves del futuro de la institución tras finalizar la celebración oficial del Bicentenario: "Vamos a superar los 3.200.000 visitantes. Es un récord que supera al que se estableció en 2016 con la muestra de El Bosco". Sin embargo este no es el único triunfo que puede atribuirse el museo, ya que "hace tres semanas hemos superado la cifra de un millón de visitantes que han comprado el ticket completo del museo. Hay que tener en cuenta que la mitad de los visitantes no pagan y que la otra mitad, un 15 por ciento, tiene entrada reducida". Unas cifras que dan buena muestra de la salud inquebrantable del manifiesto interés por la cultura que sigue ejercitando la sociedad. Con respecto a las cuestiones relacionadas con el futuro, Falomir adelantó que se va a proceder a una primera reordenación de las salas.

Sin embargo esta nueva concepción no será definitiva porque, como dijo, "el Salón de Reinos a lo que más afecta es al edificio de Villanueva. No vamos a hacer un cambio total hasta que se inaugure esta ampliación". Además admite que se acometerán algunos cambios: "Goya en tres plantas, creo que no funciona". Otra de las cosas que insinúo es que los artistas españoles de la colección principal deben estar más contextualizados en la Historia del Arte. "No vamos a acabar con las escuelas de nuestra pintura pero vamos a ponerlas más en relación con la Historia", señalaba ayer durante la presentación de la muestra sobre los dibujos de Francisco de Goya.

El Museo del Prado no ganará más espacio para exhibir sus fondos hasta que se abra la próxima ampliación. El único lugar que se va a rehabilitar es la llamada Galería Jónica, según Falomir la única parte ya que queda para albergar más obras de arte. Este lugar estará dedicado a "desplegar la escultura clásica" que alberga la pinacoteca y que constituye uno de sus mayores tesoros. "El balance está siendo muy positivo. Este Bicentenario está teniendo más repercusión de lo que yo pensaba y estamos alcanzando todos los objetivos. Estoy muy feliz pero si hay algo por lo que me encuentro muy satisfecho es por el programa de "Gira por España" que ha reforzado la dimensión nacional que teníamos", añadía.

El Bicentenario se celebrará con un hashtag especial que lanzará el Museo del Prado junto con otras iniciativas que se van a ir revelando. Quizá porque es un buen momento para conocer la historia de esta institución desde que comenzó como el depósito de pinturas de la "colección real" (al que se sumarían posteriormente otros legados artísticos) hasta llegar a convertirse en el buque insignia de la cultura española. Pero en este recorrido no solo han sido importantes los óleos, estatuas y tesoros que alberga, sino los nombres de aquellos que han logrado situarlo en lo más alto de la cultura internacional.

Conocer la historia del Museo del Prado puede llegar a convertirse en una actividad mucho más completa y contextualizada si se tiene la suerte de comprender el carácter de aquellas figuras que asumieron el riesgo de dirigirlo. La gestión de este templo artístico, que en palabras de Azaña tenía un grado de relevancia mayor que la Monarquía y la República juntas, adquirió tres etapas de mandato en las que diferentes gremios que iban desde Grandes de España, hasta pintores como Pablo Picasso e historiadores del arte se ocuparon de canalizar las labores administrativas, siendo sin duda la actual, la encabezada por Falomir (perteneciente al tercer grupo), una de las más boyantes y significativas de todas las que se han sucedido.

Goya en El Prado
Manuela Mena y José Manuel Matilla fantasearon ayer con la posibilidad de que Francisco de Goya paseara por sus salas y viera los dos cuadros de él que ya pendían de sus paredes (los retratos ecuestres de Carlos IV y María Luisa). No se sabe si se produjo esta visita, aunque Manuel Mena dijo que ese día hizo mucho frío en Madrid y al mes siguiente, Goya estaba muy enfermo. “A lo mejor fue por eso”. Matilla dijo que a él le hubiera gustado que sus óleos se hubieran colocado junto a los de Velázquez y no con los de sus contemporáneos.