Muere el director de cine José Luis Cuerda, autor de “Amanece que no es poco”, a los 72 años

El cineasta ha fallecido tras una larga enfermedad que se acentuó al terminar su última película, a la que dedicó los últimos años de su vida

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A José Luis Cuerda le cuadraba la palabra cineasta, un calificativo que a quienes son simplemente directores le puede quedar unas tallas por encima. Era más que un simple director de cine. Un hombre cultivado. Un amante de las letras. Un artista que supo cimentar un trabajo de la manera más sólida posible. Había acudido esta mañana a una cita médica rutinaria y se encontraba ya en el centro hospitalario cuando sufrió una embolia y falleció.

Alejandro Amenábar como ese hijo cinematográfico que fue suyo, lamentaba su muerte y le recordaba como “un referente, una persona única, escrupulosamente honrada" y un hombre lleno de sentido del humor. “Para mí siempre ha estado ahí y siempre con buen humor”. Dice que hasta el último momento, los últimos días, conservaba esa retranca que le hacía único que tan bien supo plasmar en cada uno de sus trabajos, del que “Amanece que no es poco" es un ejemplo claro”.

Llevaba ya un tiempo enfermo, pero conservaba ese aire jocoso. Había nacido en Albacete en 1947, en esa España que trababa de sacudirse a manotazo puro el estigma de la guerra entre hermanos. De niño ingresó en el seminario, donde permaneció tres años, después empezó a estudiar la carrera de Derecho, que dejó andando el tiempo para convertirse en técnico de radiodifusión y televisión. Ahí arrancó su carrera. TVE la abrió las puertas y poco a poco fue afianzándose.

Ya a principios de los ochenta dirige su primer largo, “Pares y nones”, película que le llevaría a vincularse con la denominada “comedia madrileña”, de la que Fernando Colomo es otro de sus máximos exponentes. Su siguiente película es “El bosque animado” (1987), filme con el que pasa a inaugurar en su carrera el denominado “humor absurdo”.

Dos años después estrena la que será la cima de su carrera, “Amanece que no es poco", que en su momento obtuvo un moderado éxito y que con el tiempo se ha convertido en una película de culto. Su guión arracima algunas de las frases más curiosas de la historia del cine español. El cambio de registro es total en “La lengua de las mariposas” (1999), con la Guerra Civil como fondo y a través de la mirada de un niño y de su relación con un maestro al que daba vida Fernando Fernán Gómez.

Destaca también su faceta como productor, que se convierte en un nombre decisivo en la carrera de Alejandro Amenábar, pues estará detrás de “Tesis”, “Abre los ojos” y “Los otros”.

Su último trabajo lo rodó en 2017, “Tiempo después”, un punto y final a su carrera y que sitúa en un imposible 9177, año en que el mundo se ha visto reducido a un único Edificio Representativo, alrededor del que viven una legión de parados y hambrientos.