Mala Rodríguez: “Es el mejor momento para ser mujer y hacer música en español”

Entrevista con la rapera, que publica nuevo álbum: «Soy mala porque no soy lo que otros esperan de mí. Pero yo soy muy buena»

Es una pionera, una mujer poderosa. María Rodríguez Garrido, Mala Rodríguez (Jerez, Cádiz, 1979) dejó atónito al muy masculino mundo del rap en español en el año 2000 con un misil como «Lujo ibérico». Después, esta gitana buena ha buscado su sonido constantemente y ahora publica, simplemente, «Mala», de impactante portada: una mujer de espaldas al espectador, sentada en una silla desnuda y abierta de piernas mirando al interior de un aula sin alumnos. El disco se publica en estos días extraños. «Sí, porque pensé: ‘‘Mira, yo no puedo salir, pero al menos que salgan mis canciones’’».

Portada y título impactan.

–Quería hacer algo impactante, que fuera icónico. En mi carrera he sentido que he cogido el camino más largo, el más difícil. Ser la Mala no ha sido fácil. Me ha costado mucho tiempo de soledad, de sentirme incomprendida a ratos, pero me veo muy fuerte y para mí es una manera de reafirmarme y de mostrar mi punto de vista. Y he creado una escuela con mi estilo, ¿no? ¿Por qué no decirlo? Por eso el aula, donde uno enseña y cada uno interpreta a su manera. Esa ha sido mi realidad.

Pensé que estaba expuesta, que se mostraba.

–Así es. Llevo haciéndolo toda la vida, aunque parezca que no. Siempre dando el cien por cien.

Pero le ha hecho sentirse sola e incomprendida, ¿por qué?

–Cuando empecé a hacer la música que hago no había un público que la escuchara. Y además era una mujer. Los conciertos que yo daba cuando empecé solo venía mi prima y mi mejor amiga, no había más chicas. Era extraño ver mujeres en el público. Empecé a narrar mi historia, a contar lo que a me pasaba. Y poco a poco se ha llenado de público y de artistas mujeres. Y siento que hoy todo ha cambiado, hay una escena musical y la música urbana es el nuevo pop. Imagínate. Es el mejor momento para ser mujer, cantar y hacer música en español. Nunca ha habido mejor momento que ahora.

Demostró que se podía.

–Claro que sí. Yo siento que otras han cogido el testigo y se me ponen los pelos de punta. No he sido yo sola, había otras chicas rapeando, pero eran pocas.

Irrumpió con estilo propio.

–Soy de Sevilla y no pensaba imitar a las americanas. Quería contar lo que yo vivía. Enfrente de mi piso había un bar en el que ensayaban la música de Semana Santa 365 días al año, imagínate. Así que yo cantaba rap de otra manera. Yo tengo las trompetas metidas dentro (risas). Es la cultura de Sevilla. Cuando empecé a rapear, íbamos a una peña flamenca, nos metíamos en el almacén, y escuchábamos los cantes. Todo eso es mi música y me siento orgullosa. Porque a lo largo de los años he seguido buscando el sonido y el estilo. Y ahora soy más Mala que nunca. Y claro que noto que he creado una escuela. Siento que en algo he contribuido y eso me hace feliz.

Las chicas buenas están mejor calladas. ¿Por eso es usted mala?

–A ver, que yo no mato gatitos. Me hago preguntas. Por mucho tiempo se ha entendido que la mujer debe estar callada y yo me hago preguntas. Y puedo hacer lo que quiera, no hay diferencia entre hombres y mujeres. Todos merecemos respeto. Soy mala porque no soy lo que otros esperan de mí. Pero yo soy muy buena.

No lo pongo en duda. Ahora que hablamos de ejemplos y de modelos, hay una canción muy hermosa dedicada a su madre. ¿Qué ejemplo fue para usted?

–Es la más luchadora del mundo. Me tuvo muy joven y creo que yo era la única que tenía una madre soltera cuando era pequeña. Las cosas ha cambiado mucho y todo el mundo merece tener una familia en la que haya amor y atención. A mi madre le ha tocado trabajar y yo he pasado ratos sola, pero ella ha sido el ejemplo de fortaleza más grande. Siempre ha tenido amor para mí y se ha sacrificado para darme todo.

Como madre trabajadora, ¿siente esa carga?

–Claro. Te sientes culpable y eso nos pasa a las mujeres. Pero yo creo que tienes que ir tras tus sueños, sean cuales sean. Para algunas mujeres, el sueño es ingresar una nómina o mandar dinero a su país. Y eso es algo importante. Pero las mujeres debemos entender que tenemos que hacer lo que tenemos que hacer y que los niños están bien. Ojalá esta sociedad cuidara de nosotras para que pudiéramos cuidar de nuestros hijos. Ojalá. Pero es un tema realmente complicado. La familia y la conciliación y el desarrollo personal de la mujer. A todas nos pasa que nos sentimos culpables por ir a trabajar.

¿Ha sido más «Peleadora» por sacar a la familia adelante o por abrirse camino en la música?

–Para mí, «Peleadora» es una persona que no se rinde, y creo que hay muchas. Siento que el mensaje que transmite la canción es que siempre va a haber problemas y obstáculos pero yo digo a la gente que no están solos, que no tenemos que rendirnos.

¿«Aguante» trata de lo mismo?

–Tiene más que ver con aceptar que no tenemos por qué sentir tanto dolor. Históricamente, el sacrificio, el «bueno, hay que sufrir», lo tenemos asumido en la cultura judeocristiana y hay una parte de mí que lo entiende, que a través del sufrimiento, uno paga. Es algo extraño que forma parte de la cultura, pero no debe ser algo tóxico. Mucha gente tiene relaciones tóxicas que las aguanta y no hay que hacerlo.

¿Le gusta ser tomada como ejemplo?

–Tienes que tenerlo en cuenta. Todo el mundo debe ser responsable de sus actos, pero a ti que te están mirando, más. Lo sé desde el primer momento.

¿Y lo tiene en cuenta escribiendo?

–Totalmente. Ese es el trabajo de un artista, para mí lo más importante es dejar algo bueno, y eso es lo que yo quiero. Dejar algo bueno, algo que tenga un valor. De peso. Los que dicen que no son un «role model» se equivocan. Bueno, puedes pensarlo, pero te están mirando. Yo lo veo muy claro.

-Como artista siempre se ha adaptado a los nuevos tiempos. ¿Oye mucho, está en la calle?

-A mí no me gusta seguir corrientes, a mi me gusta iniciarlas. Siempre tratando de iniciar un sonido que sea lo que me hace vibrar. Y lo que te hace vibrar, las ondas, eso está pasando y tiene que ser algo que está sucediendo. Ahora. Yo no estoy buscando una tendencia sino tratando de crearla, de conectarme con lo que vivo. Yo, lo que vivo, lo hago canción.