Paul Blobel: el nazi que mató 100.000 judíos en Bavi Yar

Fue ahorcado junto a Oswald Pohl en la cárcel de Landsberg el 7 de junio de 1951

Bavi Yar, un barranco a las afueras de Kiev. Nadie conocería su nombre, pero está escrito en mayúsculas en los libros de historia. Solo entre el 29 y el 30 de septiembre de 1941 allí fueron asesinados 33.771 judíos. Una de las grandes masacres de la Segunda Guerra Mundial. Más tarde, en este mismo lugar, se procedió a matar otras 66.000 personas. Se ordenó a las tropas alemanas que condujeran a esta población con sus pertenencias y sus documentos. En un área del bosque se les invitaba a dejar sus maletas y posteriormente se les pedía que se desnudaran. Después se les conducía hasta un borde y allí eran ejecutados. Una fila sobre otra. Los vivos se tumbaban sobre los muertos. Cuando algunos trataron de escapar, resultó ya inútil. Era demasiado tarde. Eran asesinados o se les prendía para llevarlos al mismo lugar donde se estaban cometiendo los crímenes. Por estas atrocidades, Paul Blobel fue ejecutado en 7 de junio de 1951 en la cárcel de Landsberg, junto a Oswald Pohl, un protegido de Himmler y uno de los encargados de los campos de Dachau y Oranienburg, donde fallecieron cientos de personas como mano de obra esclava. Esta fue la última fecha en que los aliados condenaron a muerte a jerarcas nazis, que comenzó con la sentencia de los juicios de Núremberg.

Paul Blobel, que estuvo implicado desde el principio en la Operación Barbarroja y que no tuvo problemas morales en colaborar en el exterminio de judíos en el frente del Este, durante su juicio no tuvo mejor línea de defensa que negar la acusación del fiscal aduciendo que solo era cómplice de la muerte de entre 10.000 y 15.000 personas y no de las 100.000 que se le achacaban. Detrás de él también había otro delito que no era menor. Durante la retirada del ejército alemán de Rusia, trataron de borrar las huellas de las atrocidades que habían cometido durante su ofensiva. Su limpieza étnica había dejado evidentes rastros: cientos de fosas esparcidas por el territorio por el que habían avanzado. Por eso mismo se le encomendó a Blobel, que ya entonces tenía graves problemas con el alcohol, la misión denominada Aktion 1005, que consistía en eliminar cualquier vestigio de exterminio. Con este motivo, regresó a Bavi Yar. Desenterró los cuerpos y los prendió fuego. A pesar de esa preocupación, no consiguió su propósito y los soviéticos encontraron evidentes rastros de lo que había hecho allí la SS. Él, que había sido condecorado en dos ocasiones la Cruz de Hierro durante la Primera Guerra Mundial, acabaría integrándose en las filas de las Einsatzgruppen, unas unidades especiales de matanzas, donde militó hasta que fue detenido y juzgado. Las crónicas aseguran que jamás se arrepintió.