La historia del capitalismo en tres horas

Vuelve a la cartelera de Madrid “Lehman trilogy”, uno de los mayores éxitos de crítica y público en la historia reciente de nuestro teatro

Cuando en 2016 Sergio Peris-Mencheta vio representada en Barcelona “Lehman Trilogy”, supo enseguida que quería montar un día esa función. Según recuerda él mismo, salió “fascinado del teatro”, y especialmente con el texto de Stefano Massini, que está escrito en realidad como un monólogo y que cuenta la historia de tres generaciones de la familia Lehman, desde su ascenso hasta su caída. Desde que Henry Lehman, hijo mayor de un comerciante judío de ganado, sale de Baviera en 1844 y llega a EEUU en busca de esa vida mejor que prometía el sueño americano, hasta la caída de Lehman Brothers, unos de los mayores bancos de inversión en 2008, con la conocida crisis financiera que aquello trajo consigo. “Hay veces que una función me gusta tal y como está montada, y no sabría hacerla de otra manera –explica Peris-Mencheta-. Pero otras veces me la empiezo a imaginar, nada más verla, tal y como yo la contaría en el escenario. Y eso es lo que me pasó con la obra de Massini. Empecé a imaginar una función con influencias del western en el primer acto, repleta de música de principio a fin… La verdad es que… diría que es el montaje cuyo resultado más se aproxima a lo que teníamos en la cabeza desde el principio”.

Efectivamente, el director consigue en su versión, y en su propuesta, dar un ritmo vertiginoso a esa narración monologada –cuya duración completa sobre el papel es de cinco horas y media-; para ello ha cambiado algunos personajes y ha añadido numerosos diálogos, canciones y golpes de efecto escénico que no estaban sugeridos como tales en la dramaturgia original. “Costó mucho conseguir los derechos porque el texto tenía ya muchas novias; pero Massini (actualmente director del Piccolo Teatro de Milán) al final nos los cedió. Desde entonces tengo una estupenda relación epistolar con él. Es un autor generoso que da muchísima libertad al director para que haga con el texto lo crea más conveniente”.

Con esa libertad, Peris-Mencheta –que al año que viene llevará a las tablas otra obra del dramaturgo italiano- ha creado un espectáculo de tres horas de duración interpretado por seis actores, todos ellos también músicos, que han de dar vida nada menos que a 140 personajes. El dilatado éxito de este montaje desde su primer estreno en agosto 2018 ha hecho necesario, para poder cumplir con los compromisos de la extensa gira, buscar covers y alternantes para duplicar todo el elenco, en el que figuran, desde los inicios, Pepe Lorente, Aitor Beltrán, Darío Paso, Víctor Clavijo y Litus Ruiz. Este último ha participado, además, en la composición de la partitura que acompaña la obra, y se ocupa de la dirección y selección musical de la misma con temas que beben directamente del rythm and blues, el espiritual negro, el ragtime, el twist o el coro espiritual yiddish, los cuales se intercalan con otras canciones conocidas de Bob Dylan o The Beatles, por ejemplo. Peris-Mencheta reconoce que la música es para él primordial en todos sus trabajos: “Yo siempre selecciono música y parto de ella para trabajar en la adaptación de un texto. Algunas veces esa música está luego presente en el escenario, como en este caso, y otras veces no, se queda solo en mi proceso de trabajo”.

Otra curiosidad de la función es el tono que emplea el director para contar lo que él mismo define como “un cuento para adultos”. La ironía, el descaro, la diversión y la pura gamberrada se conjugan a lo largo de toda la historia con la intención de hacer llegar el espectáculo, como es habitual en sus trabajos, a todos los públicos. “Creo que es algo que ya está en el texto de Massini –afirma-; por eso a mí me atrae tanto como autor, porque es capaz de hablar de todo, de toda la historia del capitalismo a lo largo de 200 años, de un modo didáctico y entretenido para que todo el mundo lo entienda”. Y en esa pedagógica exposición de la historia, y aquí estriba otra de razones por las que el montaje gusta a tanta gente, no hay un intento por convencer sobre nada ni por ideologizar más de la cuenta el relato. No hay recetas tampoco. La reflexión crítica que propone “Lehman Trilogy” va más allá del capitalismo o de los bancos y se extiende, en definitiva, al propio ser humano, a su ineptitud para ordenar éticamente el mundo y a su capacidad para pervertir, voluntaria o involuntariamente, el progreso de la sociedad. “El teatro no debe caer en el panfleto, y nosotros desde luego no lo hacemos –confirma el director-. Al teatro se va en primer lugar para entretenerte, y en segundo lugar para que te pasen cosas. Y una de esas cosas que te puede pasar viendo ‘Lehman Trilogy’ es que entiendas y hasta sientas ternura por esta familia Lehman, y que eso te lleve a entender el mundo de otra manera, y también a cuestionarlo. La obra no habla de ideas políticas que haya que defender o censurar, sino de historias humanas que hay que conocer y comprender para comprender así mejor el mundo”.

Una banda sobre el escenario

En “Lehman Trilogy” los intérpretes no solo conforman un elenco actoral, sino que además funcionan como una auténtica banda de música, con piano, guitarras acústica y eléctrica, banjo, acordeón, batería, percusión y bajo. “En montajes de esta envergadura y tan complicados, hay que llegar el primer día ya con los deberes muy hechos y teniendo muy claro que es lo que pretendes hacer, y uno de esos deberes es crear un buen elenco –asegura Peris-Mencheta-; yo me tiro mucho tiempo eligiendo bien los actores para que luego sean capaces de hacer todo lo que les voy a pedir, que a veces, como ocurre aquí, no es poco”.