El Prado acoge a El Greco más original

El Museo exhibe hasta febrero, y por primera vez, el conjunto de cinco obras del pintor que conserva la iglesia del Hospital de la Caridad de Illescas

Thumbnail

Este es un Greco maduro, en pleno dominio de su estética, que se ha desprendido de influencias renacentistas. Un pintor encumbrado en su talento que acomete en solitario, dejando de lado las ayudas de taller, el desafío de cinco trabajos para la iglesia del Hospital de la Caridad de Illescas. Un conjunto pictórico que todavía hoy se conserva en el mismo lugar para el que se concibió y que, en su totalidad, es una de las obras mayores de este genio. “Encontramos un Greco expresionista, muy ensimismado con sus propia visión de la pintura donde ya se ha olvidado de las convenciones del Renacimiento italiano. Aquí se aprecia su idea de espacio ignorado. Son las propias figuras quienes generan esa idea de espacialidad en el espectador. Esto lo podemos comprobar muy bien en La coronación de la virgen, que es una de las piezas que centra la exposición y que se ha colgado muy alta. Aquí vemos un cielo que está invadido por la escena que representa y ese notabilísimo grupo de querubines, serafines. El pintor realizó unos escorzos muy forzados y porque desde el inicio lo pensó para exhibir en alto”, explica Leticia Ruiz, del Museo del Prado

La pinacoteca madrileña no ha dejado escapar la oportunidad de exhibir en sus salas estas obras. Desde septiembre, la iglesia del Hospital de la Caridad de Illescas acomete la restauración del solado de todo el santuario y han considerado oportuno que estas pinturas, una de las más célebres del artista, salieran para asegurar su conservación y que pudieran seguir apreciándose por el público. El Prado se ha convertido en el depositario hasta el próximo febrero. Pero no es la primera vez que las acogen: ya habían sido restauradas en la década de los ochenta en su taller y, en algunas exposiciones, han reunido alguna de las composiciones que forman este conjunto, aunque, hay que subrayar, jamás se había enseñado entero con anterioridad. "Es una gran ocasión -subraya Leticia Ruiz, Jefa de Departamento de Pintura Española del Renacimiento- porque hemos creado un espacio muy especial para ellas. Las hemos ubicado en la sala dedicada al Greco y las hacemos convivir con los lienzos que nosotros conservamos. Resulta impresionante asistir al diálogo de estas creaciones, desarrolladas a principios del siglo XVII, entre 1600 y 1605, con lo último que había realizado en el siglo XVI, las telas del retablo mayor del Colegio de Doña María de Aragón, datadas entre1597 y 1600. Es una conservación feliz, donde se observan dos obras maestras de ese momento final que inicia El Greco”.

"La coronación de la Virgen", de El Greco
"La coronación de la Virgen", de El GrecoMuseo del PradoMuseo del Prado

El Prado, con apoyo de Funcave, el patrocinio de la Fundación de Amigos del Prado y la colaboración de la Comunidad de Madrid, ha conseguido traer hasta Madrid estas piezas que, para poder disfrutarlas hay que viajar a Illescas. “Yo creo -sostiene Leticia Ruiz- que en El Greco, su profunda originalidad, viene precisamente de una formación mixta. Primero como pintor de iconos bizantinos, con lo que obtuvo el grado de maestro. Es, por tanto, ya entonces, un pintor importante que ha alcanzado un grado mayor, pero que, sin embargo, acude a Venecia y, en tres años decisivos, se va introducir en una pintura distinta desde el punto de vista técnico. Pasa al óleo y del soporte en tabla al lienzo. En esta ciudad se estaba realizando la mejor pintura del siglo XVI italiano. Lo que hace, cuando viene a España, es readaptar sus enseñanzas con la idiosincrasia de los temas castellanos y una extremada sensibilidad religiosa, como se ve en sus Santo Domingo o las María Magdalena; una sensibilidad que es contrarreformista. Este carácter mestizo es lo que lo convierte en un autor original”. Y, es, justo, el que se puede apreciar ahora en el museo del Prado.