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Carlos García Gual

«Ulises es un héroe especialmente moderno»

El escritor y filólogo recomienda «La Odisea» y defiende que «es muy fácil» seguir a Homero, quien con sus historias nos enseña virtudes que hoy escasean

Leer sobre el mundo clásico es experimentar la grandeza del Olimpo, la heroicidad de la mitología o lo didáctico de la historia grecorromana. Explica Carlos García Gual, escritor, filólogo, helenista, mitógrafo y crítico –acaba de publicar «Voces de largos ecos» (Ariel)–, que «para acercarse a los clásicos hay que hacer un esfuerzo de imaginación y tener cierto gusto literario». Ambos requisitos son suficientes para sumergirse en el universo de Ulises, Aquiles o Hércules, una literatura que asegura que «no es difícil», sino, más bien, «imprescindible». Por ello, aunque le lluevan ideas a la hora de escoger uno, afirma que su libro preferido es «La Odisea», poema épico de Homero.

–¿Por qué?

–Me gusta todo Homero. Pero mientras que «La Ilíada» es una obra más grandiosa, «La Odisea» es nuestro primer gran libro de aventuras. Tiene un héroe especialmente moderno, Ulises, quien ha sido un gran guerrero en Troya y que luego emprende un viaje que le dicta su destino. Ahí se enfrenta a monstruos como Polifemo y a magas como Circe o Calypso. Acomete una serie de peripecias en las que triunfa, no por la fuerza, sino por la inteligencia. Además, Ulises no es solo el gran viajero, sino también el primer gran cuentista de la literatura.

–Al ser tan compleja, ¿habrá quienes no se atrevan a leerla por temor a no entenderla?

–«La Odisea» es muy fácil de leer. Hay que poner un poco de atención y ver todas esas figuras tan variadas, pero no es difícil. Además, es un libro que ha resonado muchas veces en la literatura.

–¿Por qué es importante conocer la literatura clásica?

–Porque tiene grandes personajes que marcan nuestra fantasía. Hay muchos pequeños héroes, a quienes Homero siempre les da un aire propio. Para leer estos textos clásicos hay que tener paciencia y escoger una buena traducción, porque producen un inmenso placer. Perviven en la memoria. Pasa lo mismo que con los dioses griegos: son unas figuras magníficas y, aunque no forman parte de la religión, sus imágenes resultan imprescindibles.

–¿A quién recomendaría «La Odisea»?

–A los jóvenes. Ese mundo le puede parecer muy atractivo.

–¿Qué enseñanza les transmitiría?

–Dos virtudes: la hospitalidad y la fidelidad. Por ejemplo, cuando Ulises llega como náufrago, le ofrecen casa sin saber quién es. O Penélope, una mujer fiel que espera durante casi 20 años a su marido.

–¿Esos dos valores brillan hoy por su ausencia?

–Qué terrible es que el Mediterráneo, ese mundo mágico de «La Odisea» y las aventuras, se haya convertido en una especie de mar cargado de basura, donde cruzan tantos pobres inmigrantes en busca de una hospitalidad que cada vez es más compleja. El Mediterráneo antiguo sigue siendo un mundo luminoso, pero el nuestro ha perdido encanto.

–Dirigió la Biblioteca Clásica Gredos, que está dejando de publicar, ¿qué supone esto para la literatura española?

–Una pena, porque era una biblioteca de referencia. Aunque existen numerosas colecciones españolas que publican este género en ediciones muy asequibles. Pero los autores más raros que publicaba Gredos son más difíciles de encontrar, no se puede poner como excusa para no leer a los clásicos ni que son difíciles, ni que sean caros. Hay ediciones baratas y generalmente bastante buenas.

Carlos García Gual.Gonzalo Pérez MataLa Razón