Una especie nueva podría poner en peligro Altamira

Los científicos han descubierto otro tipo de Colémbolo en el interior de la cueva

Pinturas de la Cueva de Altamira
Pinturas de la Cueva de AltamiraPEDRO SAURAEFE

La pintura es inmortal, pero no eterna. Se perpetua en la memoria, como las malas digestiones, pero puede sucumbir a fatales naderías, como hongos indetectables y criaturas milimétricas como el Colémbolo, que, al contrario de lo que muchos puedan pensar, no es un champagne francés. Es un artrópodo, de un perfil parecido al que dejan las imágenes aumentadas de las pulgas, pero con menos abdomen y con una sutil pero notable delgadez que le da un tono elegante. Todo lo elegante, por supuesto, que puede ser un animal de seis patas y similar a un insecto. Una nueva especie vinculada a este bichejo ha resultado un gran descubrimiento, pero, también, un punto desconcertante. Los científicos estaban exultantes por sumar al catálogo de vidas existentes en este planeta una nueva fauna, pero, a la vez, estaban consternados porque vive en Altamira y eso no vaticina nada bueno. La cueva arrastra una cadena de problemas que la mantiene en un delicado equilibrio. Las visitas masivas de antaño, cuando aquello parecía un centro comercial más que un delicado tesoro, han dejado una mala herencia en la Capilla Sixtina de la prehistoria. El vaho de la respiración de los hombres, los cambios de temperatura y la proliferación de unos diminutos, pero persistentes hongos, la han dañado. Para evitar su deterioro se determinó prohibir el acceso al público y después, restringirlo a un reducido grupo de visitantes. Ahora parece que un nuevo y hasta ahora imperceptible riesgo se cierne sobre el arte parietal. La investigación ha arrojado el pequeño, pero significativo detalle, de que el Colémbolo es un gran devorador de hongos (al igual que los humanos lo son de setas). Pero este hábito alimenticio, que en principio no debería resultar nocivo ni atraer la atención, deriva en fatales consecuencias para las pinturas. El colémbolo que se ha descubierto en Santillana del Mar, y que se ha bautizado con el agraciado nombre de Pseudosinella Altamirensis, cuenta entre sus habilidades, el diseminar esporas de hongos. Bien las adheridas a su cuerpo o bien a través de sus excrementos. Si estas semillas proliferaran, los hongos podrían extenderse y dañar las pinturas. La ciencia tendrá, de nuevo, que luchar por la eternidad, pero, esta vez, del arte.

La nueva especie de Colémbolo descubierta en Altamira
La nueva especie de Colémbolo descubierta en Altamira Servicio Ilustrado (Automático) UNIVERSIDAD DE NAVARRA