Cómo ser también comisario del Rijksmuseum

El Metropolitan Museum de Nueva York también ha seguido esta senda con una ruta virtual

Un visitante con "La ronda de noche", de Rembrandt, una de las obras digitalizadas, a su espalda
Un visitante con "La ronda de noche", de Rembrandt, una de las obras digitalizadas, a su espaldaKOEN VAN WEELEFE

Ahora que la gente no puede llegar a los museos, los museos se han propuesto llegar a su casa. La Covid ha reducido las visitas en sala de las principales pinacotecas del mundo y los directores se han decidido sustituir las visitas físicas por las virtuales con el propósito de mantener el interés del público. El Rijksmuseum ha digitalizado más de 700.000 obras de arte de su extenso catálogo que comprende a artistas como Van Gogh, Fra Angélico, Rubens, Goya, Hugo van der Goes, Frans Hals o Lucas van Leyden, entre otros, y que conserva piezas icónicas de la altura de «La lechera», «La carta de amor» y «La callejuela», los tres firmados por Vermeer; o «La ronda de noche», «Lección de anatomía», «Los síndicos de los pañeros» y algunos de los autorretratos más célebres del maestro Rembrandt. Una propuesta dirigida a estudiantes, profesores, conservadores y especialistas de arte, pero que también está al alcance de los curiosos que deseen ahondar en uno de los mejores fondos artísticos y acceder a los detalles más difíciles de percibir en estas pinturas. El Rijksmuseum, a cambio de que las personas se registren en su página web, ofrece la oportunidad de que cada uno desarrolle su propio paseo por las salas, configure su museo ideal o se convierta en comisario de su propio Rijksmuseum al seleccionar y ampliar sus obras favoritas. Los antiguos cuadros que antes permanecían en los salones y los dormitorios de las casas más privilegiadas y que solo contemplaban los potentados y burgueses de anteriores centurias, y que, años después, fueron ampliando los fondos de los museos, popularizándose de una manera inimaginable en anteriores siglos, ahora regresan a los espacios privados de los hogares a través de internet. El Metropolitan Museum de Nueva York también ha seguido esta senda, pero por un camino paralelo. Ha optado por un tour virtual para que sus visitantes asiduos sigan entrando en sus dependencias, aunque sea a distancia, mientras se supera esta pandemia que deja vacíos los grandes centros culturales.