“Diálogos de Tirant y Carmesina”: Tirant cabalga en Madrid

Los Teatros del Canal en colaboración con el Real acogen 4 funciones de la ópera de cámara creada por Joan Magrané y Marc Rosich a partir del clásico medieval “Tirant lo Blanc”

Un instante de la representación «Diàlegs de Tirant i Carmesina»
Un instante de la representación «Diàlegs de Tirant i Carmesina» FOTO: Isaías Fanlo Teatros del Canal

“Tirant lo Blanc”, la obra medieval (1490) de Joanot Martorell, posee una característica esencial que lo diferencia de otras novelas del género de caballerías en el que se encuadra y es el amor erótico y sensual, no platónico, entre el protagonista, Tirant y su amada Carmesina. Esta obra es el punto de partida de los “Diàlegs de Tirant i Carmesina”, una nueva ópera de cámara compuesta por Joan Magrané con libreto de Marc Rosich, que fue estrenada en el Festival de Peralada en julio de 2019 y ahora acogen los Teatros del Canal en colaboración con el Teatro Real, entre el 23 y el 27 dirigida por el propio Rosich y la colaboración escenográfica del artista Jaume Plensa. Rosich y Magrané parten de la seducción, el erotismo y la sensualidad como engranaje dramático de la propuesta, con sólo tres cantantes bajo la dirección musical de Francesc Prat, al frente de una formación instrumental compuesta por un cuarteto de cuerda, flauta y harpa.

Como la novela son 1000 páginas, pensé hacer solo los capítulos amorosos –explica Rosich-, manteniendo el lenguaje original crudo del valenciano medieval, pero sobre todo, la orgía que es, la pulsión sexual latente que hay en toda la pieza, escenas casi porno porque su afán es consumar y cuando por fin llega, es una decepción. En el fondo –explica el director- es una novela muy valenciana, muy fallera, irónica y con un sentido del humor muy sarcástico”. La versión se ha hecho para para tres intérpretes, barítono (Josep-Ramon Olivé es Tirant), soprano (Isabella Gaudí, Carmesina) y una mezzosoprano (Anna Brull) en el doble papel de Plaerdemavida y Viuda Reposada. “Me gustan estas transformaciones de los intérpretes y esto es posible gracias a la magia del teatro y del vestuario de Joana Martí –afirma Rosich-, la clave está en qué código montas para que sea posible transformarse en personajes tan contrarios, la viuda reposada, que es más maligna, y Plaerdemavida, la quintaesencia de la falsa bondad y del voyerismo, ella quiere mirar cómo hacen el amor los otros dos. El acierto está también en Magrané, que ha dado tratamientos instrumentales y vocales muy distintos a cada personaje, aunque para ambos sea la misma intérprete”, significa.

“Pre barroco”

Magrané parte del convencimiento de que “la ópera de cámara no es una ópera en pequeño, sino un género en sí mismo”. Sobre la posible crudeza de su música explica que “quizá sea porque me interesa algo robado de Monteverdi y los compositores del pre barroco, que es la expresión directa y descarnada de las cosas, ir directamente a la esencia de la expresión, de los sentimientos de lo que se quiere decir, como vomitándolo, por eso pensé en un grupo instrumental reducido, una especie de bajo continuo que es como una extensión de las voces, como una obra polifónica –afirma-. Desde el principio tuvimos en cuenta que estábamos haciendo casi un madrigal escénico, una obra que juega con la tradición con una estructura narrativa muy clara”.

Sobre el espacio escénico, el artista Jaume Plensa ofrece un marco temporal hecho de neones. “Yo había colaborado en escenografías muy grandes, pero lo que pensé aquí fue introducir el silencio, para ello quise homenajear a John Cage y, por un milagro de la vida, los 18 elementos que se van encendiendo en el escenario, multiplicados por 4′33 minutos, dan los 82 minutos aproximados que dura la pieza, y esta es mi escenografía”, ha afirmado sin querer revelar más. “Creo que la escenografía no debe ser una ilustración porque entones es una estupidez, yo no he hecho objetos en la escena, simplemente he creado un estado de ánimo que va evolucionando y tiene una función dramática que crece a medida que avanza la obra, pero es un homenaje al silencio. Con ello introduzco un mensaje positivo de esperanza en un momento en el que hay en Europa una guerra tan estúpida y tan trágica”, concluye.