A vueltas con el «Salvator Mundi» de Leonardo, o no

Un experto de Oxford vuelve a cuestionar la autoría del cuadro más caro del mundo

«Salvator Mundi», de Da Vinci
«Salvator Mundi», de Da Vinci

Un experto de Oxford vuelve a cuestionar la autoría del cuadro más caro del mundo.

Junto con la sonrisa de la «Mona Lisa» es quizá uno de los grandes enigmas del arte: ¿quién pintó «Salvator Mundi»? El cuadro, que el pasado mes de noviembre se convirtió en el más caro de la historia al ser vendido por 390 millones de euros, vuelve a acaparar todo el protagonismo después de que Matthew Landrus, un respetado académico de Oxford especializado en Leonardo da Vinci, haya cuestionado su autoría.

El erudito considera que la mayor parte de la pintura es obra del asistente de estudio del genio del Renacimiento, Bernardino Luini, cuyo trabajo en general se vende por debajo del millón de dólares y a quien ya se le atribuyó el cuadro en 1900. «Al observar las diversas versiones de las obras de los alumnos de Leonardo se puede ver que Luini pinta igual que en “Salvator Mundi”», contó a «The Guardian». En cualquier caso, el especialista añade que, para el estándar tradicional, se puede llamar una «pintura de estudio de Leonardo», en el sentido de que el artista florentino habría pintado entre el 5% y el 20% de la obra de la pintura que muestra a Cristo con una mano en señal de bendición y la otra sosteniendo una esfera de cristal.

La cronología del cuadro nos lleva a 2005, cuando tras varios trabajos de restauración fue «redescubierto» el «Leonardo perdido», y a 2011, en el que varios análisis también sugirieron que podría tratarse de un obra del genio florentino y Luke Syson, conservador de la National Gallery por entonces, la incluyó en la retrospectiva dedicada al genio del Renacimiento de ese mismo año. Sin embargo, los especialistas no se pusieron de acuerdo sobre la autoría y un crítico llegó a describir la superficie de la pintura como «inerte, barnizada, espeluznante, fregada y repintada tantas veces que parece nueva y vieja».

Christie’s, anfitrionesde la última puja, insistió en que la pieza era auténtica y la calificó como «el mayor redescubrimiento artístico del siglo XX». Pero ahora el académico de Oxford vuelve a sembrar la duda.

Landrus describe a Luini como uno de los dos asistentes de estudio más talentosos de Da Vinci, a la vez que defiende su tesis con las similitudes estilísticas, incluida la representación de las bandas de oro y la tela en las túnicas: «Luini hizo otras pinturas que tenían muy buena tracería de oro en ellas. También el rostro de Cristo en ambas pinturas presente un modelado muy similar y, aunque los peinados son ligeramente diferentes, los enfoques son bastante similares», matiza. Cree así que si la mano de Leonardo está en esta obra es «en la sofisticación de la técnica del “sfumato”, las sutiles gradaciones del sombreado que evitan los contornos perceptibles o los cambios dramáticos en los valores tonales», concluye.