Arte «fake»: Un museo se inventa la vanguardia rusa

Un panel de expertos pone en cuestión la autenticidad de hasta 26 obras de ese periodo de las que no existe documentación fiable ni historial de compras y que se exponían conjuntamente en el Museo de Bellas Artes de Gante (Bélgica), todas procedentes del préstamo de un coleccionista ruso

Un panel de expertos pone en cuestión la autenticidad de hasta 26 obras de ese periodo de las que no existe documentación fiable ni historial de compras y que se exponían conjuntamente en el Museo de Bellas Artes de Gante (Bélgica), todas procedentes del préstamo de un coleccionista ruso.

En el arte apenas hay verdades, pero es que a veces hay mentiras tan gordas que dan risa. En los últimos tiempos, una oleada de falsificaciones y trampantojos están sacudiendo el muy académico mundo de las exposiciones de arte. El último caso, puesto ayer de relieve por el medio «The Art Newspaper» habla de toda una revolución del arte ruso de vanguardia acometida en el Museo de Bellas Artes de Gante a partir de obras de Malevichh, Kandinsky y Tatlin. Según este medio, el Museo abrió una muestra dedicada a esa generación de artistas, salvo que las obras no está nada claro que sean suyas. Hasta 26 piezas que forman parte de esta exposición y que nunca antes habían sido expuestas están en cuestión y podrían ser falsas y formar parte de esta, digamos, «reinvención» de la vanguardia rusa.

Según un panel de expertos, compuesto por once estudiosos entre los que se encuentran Aleksandra Shatskikh (autora de varios libros sobre Malevich) y Natalia Murray (comisaria de la gran exposición sobre este periodo que organizó la Royal Academy) entre otros, señalan en una carta abierta que han recogido publicaciones especializadas, que estas piezas «no tienen un historial de exposiciones, nunca han sido citadas o reproducidas en estudios científicos y no tienen registro de ventas rastreable». Además, las piezas atribuidas a Kandinsky y Alexei von Jawlensky no aparecen en los catálogos razonados reconocidos internacionalmente como fuentes de autenticación. «Objetos como la caja y la rueca cuya decoración se atribuyen a Malevich no aparecen mencionados en ningún trabajo, y ni siquiera consta en alguna analogía que el artista alguna vez realizase una decoración de un objeto semejante», explican en su carta. Si bien los autores de la carta no llegan a utilizar la palabra «falsificación» sino que expresan sus «grandes dudas» a cerca de su autenticidad, si se tratase de un amaño, no se le puede negar audacia a sus autores, que incluso se han permitido expandir los horizontes artísticos de sus maestros.

Piezas cedidas

Otros de los firmantes de la carta son el marchante británico de arte ruso moderno James Butterwick y su homóloga estadounidense Ingrid Hutton; el ex director del departamento de arte impresionista y moderno de Sotheby’s Julian Barran, los marchantes Ivor Braka y Richard Nagy y también el consejero y coleccionista de arte ruso Alex Lachmann. Las piezas en cuestión provendrían de la colección privada de Igor Toporkovski, un coleccionista de arte de Bruselas, y han sido cedidas a través de la Fundación Dieleghem que preside. En el comunicado de prensa para la inauguración de la muestra, emitido el pasado octubre, el museo decía que la misma «pone el énfasis en la creatividad de los artistas más importantes del siglo XX» a través de trabajos de los citados y también de Aleksandra Ekster, Natalia Goncharova, y Lyubov Popova, todos bajo sospecha.

En declaraciones a «Artnet News», un portavoz del museo declaró que «el centro ha seguido los procedimientos estándar para registrar los préstamos antes de la apertura de la muestra, conversando intensamente con con el coleccionista y recopilando material de apoyo entregado por su fundación». Preguntado el portavoz acerca de la existencia de documentación sobre la procedencia de las piezas, exámenes de expertos o análisis científicos como prueba de su antigüedad, el museo delega toda la responsabilidad en el prestador, Igor Toporovski. «No es la misión del museo realizar tests químicos que solo se llevan a cabo en caso de duda antes de realizar una adquisición, no para préstamos», señaló el portavoz. «Hemos actuado en todo el proceso, creemos, de forma correcta y con buena fe», añadió, y pasó al contraataque: «Este es el golpe del mercado contra nuestro proyecto museístico. A pesar de habérselo ofrecido, ninguno de los expertos ha querido ver la exposición ni consultar nuestra documentación», lamentaban.

Esta exposición iba a ser la antesala de otra más grande cuyo propósito era «reescribir la historia de la vanguardia rusa» según declaró al diario belga «La Libre» Catherine de Zegher, directora del Museo de Bellas Artes de Gante. De Zegher fue comisaria de la Bienal de Arte Contemporáneo de Moscú en 2013, pero no es una experta en pintura de vanguardia rusa, como se ocupan de recordar en su carta el panel de expertos. De Zegher anunció por ello su intención de convertir al museo en un «centro abierto» a épocas y estilos. En todo caso, si se demuestra que las piezas son falsas y que tienen su propio historial y documentación falsificada, bien merecerían al menos una exposición con honores de copia con relato propio. Por cierto que, además, la Fundación Dieleghem también había anunciado la intención de abrir un centro permanente para exponer su colección (¿verdadero o falso?) en la localidad de Jette, cercana a Bruselas.

Los 20 Modiglianis

Este no ha sido el único caso reciente de proliferaciones de piezas falsificadas. Una experta, Isabella Quattrocchi, ha confirmado recientemente a instancias del juez que 20 modiglianis confiscados por la policía de Génova son falsos. Las obras habían llegado a ser expuestas incluso en el Palacio Ducal en julio de 2017 en una exposición que atrajo a más de 100.000 visitantes, antes de que se clausurara anticipadamente por la intervención de la policía. Las fuerzas de seguridad intervinieron después de que el coleccionista Carlo Pepi y el historiador Marc Restellini cuestionaran la autenticidad de las piezas. Finalmente, la perito dictaminó que «en términos de estilo y pigmentos, las obras están toscamente forjadas». Además, Quattrocchi señalaba que la procedencia de los marcos y su antigüedad no se correspondía con el contexto del artista italiano.

A consecuencia del escándalo, el Palacio Ducal ha presentado una denuncia por daños y perjuicios y en este momento hay tres personas bajo investigación: el organizador de la exposición, Massimo Vitta Zelman, el coleccionista americano Joseph Guttman (que prestó alguna de las obras) y el comisario Rudy Chiappini, que declaró «haberme limitado a reunir información. Será necesario volver a la fuente, a quien hizo las primeras atribuciones». Precisamente en este momento, la Tate Modern de Londres también acoge una exposición de Modigliani (hasta el 2 de abril) acerca de la que su comisaria Nancy Ireson dijo «no tener ni ngún motivo de preocupación. Solo utilizamos trabajos que figuran en el catálogo aceptado de Ambroggio Ceroni», publicado por primera vez en 1958 y que se considera el punto de referencia para el estudio de la obra del artista.