Los tesoros del Kunstmuseum llegan a Madrid

Dos operarios cuelgan el cuadro «Los dos Hermanos» (1905) de Pablo Picasso en la presentación de la Exposición del pintor malagueño en el Museo del Prado
Dos operarios cuelgan el cuadro «Los dos Hermanos» (1905) de Pablo Picasso en la presentación de la Exposición del pintor malagueño en el Museo del Prado

El Prado y el Reina Sofía reciben los cuadros procedentes del museo de Basilea para la muestra conjunta que inaugurarán la próxima semana

Picasso es el pintor de los mil estilos. Entró por primera vez en el Museo de El Prado acompañado de su padre, cuando apenas sumaba unos pocos años y se suponía que todavía resultaba demasiado pequeño para escuchar la llamada de ninguna vocación. En aquella visita inicial a los grandes maestros, se las apañó para fagotizar a Velázquez con un apunte rápido y genial, en un boceto espontáneo, de uno de sus bufones que tomó, con manos de niño y pulso de pintor maduro, en una «moleskine» de la época. La mirada vanguardista del malagueño proviene sin duda del pasado, de la obsesión temprana que desarrolló hacia los grandes maestros de la pintura, a los que asimiló, deglutió y deconstruyó a través de su ilimitada imaginación pictórica; a partir de la tensión constructiva que suponen dos términos, en aparente contradicción, como son la tradición y la transgresión. Quizá por este motivo es uno de esos inusuales clásicos del siglo XX que dialoga sin desentonar con aquellos otros artistas que forman parte del legado cultural de Occidente, como Tiziano, Tintoretto o Goya.

Más que diez cuadros

El Prado colgaba ayer, en la galería central, uno de sus espacios más nobles, «Los dos hermanos» (1906), una tela del artista perteneciente a su época rosa que es una de las grandes piezas que ha prestado, con motivo del cierre temporal de sus salas debido a las obras de ampliación y renovación de sus instalaciones, el Kunstmuseum de Basilea. Esta obra es la primera de una serie de diez que acogerá, a partir del 17 de marzo, la pinacoteca madrileña en una exposición que ya promete ser uno de los eventos culturales imprescindibles de este año. El óleo no ha llegado solo. Con él han venido otros nueve de igual o semejante relevancia. Todos juntos forman un espectacular recorrido por las distantas etapas de Picasso; una antológica esencial y condensada que abarca desde 1906 hasta 1967, fecha de dos grandes trabajos –la diferencia entre ellos es de un solo día– que también podrán contemplarse en esta ocasión: «Venus y amor» y «La pareja». Pero, quizá, el que atraiga más atención, y que guarda una estrecha relación con «Los dos hermanos», es «Arlequín sentado», una pieza de los años veinte que comparte una anécdota con la anterior: las dos pertenecían a un coleccionista privado; las dos fueron puestas en venta, y las dos, después de someterse a un referéndum popular, fueron adquiridas por el museo gracias a los fondos procedentes del Ayuntamiento de Basilea y donaciones de particulares. Un ejemplo de amor al arte que impresionó al propio Picasso.

Pero la mayor parte de los fondos prestados por el Kunstmuseum se exhibirán en el Reina Sofía. Este centro comenzó a desembalar los cuadros cuando en ARCO se remataban las últimas ventas. A lo largo de este último fin de semana, se han abierto los embalajes y han ido asomando algunas de las obras maestras que albergará durante los próximos meses, como «La bebedora de absenta», también de Picasso, que más que un cuadro es una leyenda en óleo; «Naturaleza muerta», de Lèger; la escultura «Penthesilea», de Hermann Scherer; varios óleos de Marc Chagall (que pertenecen a su mejor época y están considerados de los mejores cuadros de su carrera), y «retrato de Madame Dorival», de Modigliani.

Distintos siglos, diferentes nombres

El Reina Sofía reunirá un conjunto de 170 cuadros. Representará una oportunidad única para conocer algunas composiciones que jamás han salido de su país y repasar el legado de artistas imprescindibles como Monet, Cézanne, Renoir, Van Gogh, Gauguin, Manet, Pissarro, pero, también, para volver a revisitar los paisajes estéticos que impulsaron con su talento figuras como Braque, Modigliani, Edvard Munch, Juan Gris, Léger, Max Ernst o Pablo Giacometti. Esta muestra es un repaso exhaustivo por las diferentes tendencias y posibilidades que abrieron los creadores del siglo XIX, que pretendían romper las posiciones encorsetadas de los diferentes academicismos y recorrer las etapas esenciales y los distintos hitos artísticos que jalonaron las décadas de la centuria pasada a través de innovadores como Le Corbusier, Dubuffet, Yves Tanguy, Hans Arp, André Masson, Klee, Mondrian, Gerhard Richter, Jasper Johns, Andy Warhol o Steve McQueen. La exposición se presentará a la Prensa el próximo lunes y se abrirá al público a partir del 17 de marzo.