Carlos Valledor: «Drácula es políticamente incorrecto»

–«Vlad, el musical». La historia de Drácula a escena. Ofrecen una imagen diferente del famoso conde vampiro...

–Sí, más humana, aunque Drácula es siempre políticamente incorrecto: chupa lo que le dejan y le dejan bastante.

–Como un político corrupto...

–Efectivamente. Y le da igual la sangre de izquierdas que la de derechas. A pesar de ser conde, no tiene ideología, no le va únicamente la sangre azul.

–Por si «#MeToo», sería conveniente que solo mordiera a los hombres.

–«#MeToo» le importa un carajo. Él no hace ascos a ningún cuello, le gusta cambiar de menú y de género.

–No sé si tendría que ir a uno de esos programas de cocina...

–Se trabaja las recetas del abuelo...de hace 500 años. Quizá no le vendría mal un poco de cocina de vanguardia: mus de sangre del abuelo Nemesio sobre lecho nupcial de piel rosada de la tía Ambrosia.

–En este montaje, Drácula es un héroe, casi un mártir...

–Es un mártir por amor, porque en esta obra se enamora.

–Pero el gran atractivo del vampiro es su carácter monstruoso...

–Sigue siendo un monstruo, pero al final te preguntas si el verdadero monstruo no somos todos nosotros, la sociedad actual.

–Quieren que el público simpatice con él. Mensaje subliminal: ame a los vampiros, solo nos chupan la mala sangre...

–Nos chupan la buena y la mala. Hay algo que no cambia: la fascinación de las mujeres por el mordisco de Drácula.

–Hablando de morder, me imagino que se está convirtiendo en un experto en mordiscos...

–He aprendido a morder maravillosamente. La actriz que ha sobrevivido a los ensayos lo lleva muy bien.

–Por cierto, ¿quiénes son los vampiros de hoy?

–Quizá los populistas, que seducen con engaños y «fake news». Mienten: no nos pueden dar la inmortalidad con su mordida.

–Hoy Drácula buscaría donantes de sangre en las redes sociales...

–Sin duda. Y tendría su propio reality, le iría bien un formato tipo «MasterChef».

–Sin ajos, claro.