Cine

Ben Affleck, el autista asesino

El actor interpreta en «El contable», que ha arrasado durante su estreno en Estados Unidos, a un genio matemático con problemas para relacionarse que acaba revelándose como todo un héroe de acción. Para el proceso de creación de su personaje ha trabado conocimiento con numerosos autistas: «Son personas con un increíble sentido del humor», dice

Entre números. Affleck, un genio matemático, junto a Anna Kendrick
Entre números. Affleck, un genio matemático, junto a Anna Kendrick

El actor interpreta en «El contable», que ha arrasado durante su estreno en Estados Unidos, a un genio matemático con problemas para relacionarse que acaba revelándose como todo un héroe de acción.

Ben Affleck está en su mejor momento. Tiene la agenda ya repleta para el año que viene con proyectos como director y actor y se ha comido la taquilla estadounidense con su último trabajo: «El contable». En el filme se mete en la piel de Christian Wolff, un autista, erudito de las matemáticas, que, bajo la tapadera de una gestoría en un pequeño pueblo, trabaja revisando las cuentas de varias de las organizaciones delictivas más peligrosas del mundo.

En el primer fin de semana de su estreno al otro lado del Atlántico recaudó 24,7 millones de dólares, prácticamente la mitad de su presupuesto inicial. Podría ser fácil encasillar a su personaje: meticuloso, introvertido, centrado en sus hojas de cálculo... pero resulta que también es un experto asesino.

El binomio ha creado todo tipo de reacciones entre la crítica: «¿insultante o irresistible? Haciendo balance, es absurdamente divertida» («Boston Globe»), «Un thriller asombrosamente ridículo y prescindible» («Rolling Stone») o «La película no tiene mucho sentido» («The New York Times»). Pero a los productores no se les ve especialmente afectados porque Affleck se ha convertido en una apuesta segura. Y puesto que todo el mundo quiere contratar sus servicios, el propio protagonista ironizó con que su personaje hasta estaría «disponible» para estudiar la contabilidad del magnate estadounidense y candidato republicano a la Casa Blanca Donald Trump. «Él necesitará un buen contable forense para estudiar esos impuestos», apuntó en referencia a la polémica sobre su historial fiscal y el hecho de haber evitado legalmente pagar impuestos sobre la renta durante 18 años.

Metidos en faena, el oscarizado actor asegura sentirse orgulloso de su papel y explica que interpretar a alguien tan «diferente y único» fue lo que le llevó a ponerse en contacto con el director Gavin O’Connor cuando supo que éste estaba trabajando en el guión. «Por una parte, mi personaje es un consumado luchador y, por otra, un genio de las matemáticas. Esas facetas de su personalidad, que tanto chocan en alguien como él, no se parecían a nada que hubiera hecho hasta ahora y han logrado que haya sido un reto de lo más excitante», explicó durante la presentación de la cinta en Londres.

O’Connor tan sólo le puso dos condiciones: le quería allí como actor, no como realizador, y necesitaba que se implicara al máximo tanto en el entrenamiento físico como en la investigación de autistas reales. «Había visto el trabajo de Gavin en ‘‘Warrior’’ y en ‘‘El milagro’’, y en ambas vi interpretaciones de gran calidad. Por ello, asumí que controlaba hasta el más mínimo detalle para que todo en sus películas fuera perfecto. Sabía que en ‘‘El contable’’ hacía falta esa meticulosidad para captar la complejidad y los distintos matices y plasmarlos adecuadamente. Me ha encantado que haya sido el director porque, a pesar de ser una película repleta de acción, la ha llenado de autenticidad, originalidad, humanidad y sensibilidad», matiza.

Con respecto a la parte de investigación, Affleck disfrutó también mucho conociendo de primera mano a varias personas con esta patología que le ayudaron a entender aún más a su personaje. El equipo de la película programó de hecho proyecciones especiales para que tanto expertos como individuos con este trastorno pudieran comentar el filme antes del estreno. «Queríamos asegurarnos de que pasábamos la prueba, de que no habíamos hecho nada ofensivo y de que no hubiese ningún gran error», matiza.

Pero la respuesta no pudo ser más positiva. «La gente estaba muy emocionada de que en Hollywood existiera una película en la que un autista fuese el protagonista también de acción. Estaban completamente entusiasmados. Eran amantes de las películas de acción y se sabían todo. Son además personas con un increíble sentido del humor. Y eso también queda plasmado en la cinta. Fue una experiencia magnífica conocerles», explica.

Por su parte, O’Connor asegura que descubrieron que el término «espectro» les encajaba especialmente bien «porque no existe una única forma de autismo; cada persona es única y se encuentra en un lugar diferente de dicho espectro». «Christian es un personaje ficticio, no está basado en nadie de carne y hueso. Su destacada capacidad numérica es un don y sus habilidades físicas son resultado de la educación que ha recibido», matiza.

- Evitar los errores

Para el realizador el reto era explicar cómo el personaje llega a ser quién es, cómo adquirió esas habilidades, cómo logró ser el mortífero luchador. «La historia cuenta con puzzles entremezclados, que la hacen una película inteligente y especialmente intrigante», señala.El pasado y las aptitudes particulares de Christian se explican a través de flashbacks que empiezan en su infancia y siguen en su etapa en Leavenworth. Allí, se asocia con un compañero de la cárcel, antiguo contable de dinero negro, llamado Francis Silverberg, que interpreta Jeffrey Tambor. «Francis es como un segundo padre para Chris, cuyo progenitor se aseguró de que fuese fuerte físicamente pero nunca logró entender cómo funcionaba su cerebro. Lo que Francis le enseña es que existe otra forma de utilizar tus poderes si lo que quieres es ganar dinero», explica O’Connor.

Chris se verá envuelto en una trama de asesinatos a medida que sus investigaciones a una empresa empiecen a dar frutos. En concreto, una sociedad de robótica será el objetivo de sus indagaciones y la secretaria de la misma (Anna Kendrick) quien lo pondrá sobre la pista de lo que se cuece dentro. Antes de ellos, Chris ya contaba con otro enemigo de peso: el gabinete jurídico del Departamento del Tesoro, dirigido por Ray King (J.K. Simmons). Todos le siguen los pasos.

Y, después, «Batman»

De momento es tan sólo un rumor. Pero Joe Manganiello ha hecho saltar todas las alarmas esta semana al subir a su cuenta de Instagram una foto junto a Anna Kendrick en la que puede leerse el mensaje «Deathstroke y Robin». Los medios estadounidenses ya apuestan a que la actriz nominada al Oscar por su papel en «Up in the Air» (Jason Reitman, 2009) interpretará en la película independiente «The Batman», de Ben Affleck, a Carrie Kelly, la joven rescatada por el hombre murciélago (en la imagen) en la colección «The Dark Knight Returns», de Frank Miller, que finalmente se convierte en la ayudante del multimillonario de Gotham. No sería por tanto la primera vez que compartirían pantalla porque Kendrick es la coprotagonista en «El contable», donde señala que le ha gustado especialmente la veneración del director por el contenido emocional de la película. «Ben y Gavin se volvían como locos con las escenas de acción, pero luego también alucinaba con las escenas más emotivas», comenta. «A Dana, mi personaje, le intriga Chris porque es una especie de friki de la contabilidad, pero también tiene un halo de misterio a su alrededor que se hace incluso más ostensible cuando las cosas dan un giro inesperado. Básicamente, ‘‘frikear’’ con Chris es lo más apasionante que le ha pasado nunca», afirma mientras ríe. Affleck asegura que Anna «aporta una energía y una sinceridad tremendas a sus escenas». «Ya la admiraba antes de esta película, así que me encantó tener la oportunidad de trabajar con ella», recalcó. Por su parte, Cynthia Addai-Robinson se convierte en la otra protagonista femenina al meterse en la piel de Marybeth Medina, una joven y brillante analista que mintió cuando solicitó el trabajo al área jurídica del Departamento del Tesoro y ahora tiene que descifrar quién es ese extraño contable.

Ben se une a la «cofradía del bótox»

Ben Affleck es otra de esas estrellas de Hollywood que no ha podido evitar la tentación del bisturí, y eso que el actor y director de cintas tan conocidas como «Argo» o «El indomable Will Hunting» sólo tiene 44 años. El pasado diciembre ya saltaban las alarmas antes unas instantáneas que delataban un paso por el quirófano (arriba, antes y después). El intérprete, después de rodar «El contable» (donde aparece con su cara «antigua») se habría sometido a una rinoplastia y una frontoplastia para rejuvenecer nariz, pómulos y cejas. Además, se inyectó grasa en los pómulos. Su aparición pública causó una gran sensación, al igual que la que suscitaron las operaciones de Renée Zellweger. En agosto, las sospechas se confirmaron con una nueva aparición en el estreno en Londres de «Escuadrón suicida». Las señas del bótox eran palmarias en un rostro que ha cambiado ostensiblemente. Cada vez son más los actores de Hollywood que «mudan de piel», como es el caso de Tom Cruise, Nicole Kidman, Uma Thurman y Meg Ryan, entre otros.