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“Ojos negros”: Detrás de la puerta

Dirección y guión: Marta Lallana e Ivet Castelo, con la colaboración de Iván Alarcón y Sandra García. Intérpretes: Alba Alcaine, Julia Lallana, Alba Sabaté. España, 2019. Duración: 65 min. Drama.

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Es esta una película sobre puertas entornadas. O sobre lo que significa no cruzar el umbral. En el otro lado, siempre están los adultos, con sus crisis y sus reproches, creyendo que mantienen al margen a los adolescentes porque les relegan al fuera de campo. Craso error, porque suyo es el punto de vista, por mucho que les cueste atravesar el límite que les separa de lo que no entienden. Así las cosas, «Ojos negros» adopta una estrategia formal muy parecida a la de «Verano 1993» para contar el tránsito a la madurez de Paula, una chica de catorce años que llega al pueblo de Teruel del título para pasar el mes de agosto con su tía y su abuela. La notable ópera prima de Lallana y Castelo, proyecto de fin de carrera de la Universidad Pompeu Fabra que se ha gestado a lo largo de tres años, se impregna de la melancolía de la protagonista, primero coagulada en las tensiones familiares y la proximidad de la muerte que pesan sobre su mirada, luego aligerada por el descubrimiento de una amistad intensa, tanto que se confunde con el amor. No hacen falta demasiadas palabras para que entendamos que, en los silencios elusivos y las confesiones furtivas, se está gestando el momento decisivo de la vida de una persona, ese en que se forja la identidad enfrentada a la realidad del abandono. «Ojos negros» es un filme humilde, breve, concentrado, que demuestra que crecer significa dejar atrás. O lo que es lo mismo, que hay que abrir puertas y ventanas para perseguir un horizonte.