Pequeños y rabiosos

La serie de cortos «Minúsculos» llega a la gran pantalla

La Razón
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Thomas Szabo y Hélenè Giraud presentaron en 2006 la saga «Minúsculos» para la televisión francesa. Tras el éxito que causaron la primera y segunda temporada de esta recopilación de cortos de animación sobre diferentes situaciones en la vida de los insectos, comenzó a rondar en la cabeza de los creadores y de la productora (Futurikon) la idea de realizar un largometraje. Finalmente ha sido posible por un motivo matemático. Como explica Szabo: «Se vendieron 600.000 DVD de la serie en Francia, uno por familia de tres o cuatro personas. Bastante gente tenía ‘‘Minúsculos’’, entonces era justo pensar que la película podría funcionar». Tras los cálculos se pusieron a trabajar en ello con una apuesta arriesgada, mezclar los paisajes reales de los parques naturales franceses con los insectos animados. Todo esto llevado a la gran pantalla en 3D, el último salto de «Minúsculos» ha resultado en un filme de gran impacto visual en el que «hay un plano o dos en los que hay entre 500.000 y un millón de hormigas. Para hacerlo se apretaba sobre un botón y esperábamos tres meses para ver qué salía», comenta Szabo con entusiasmo. La ausencia de diálogo durante los 89 minutos que dura la cinta provoca que la imagen sea un aspecto más relevante de lo normal. Pero aunque no se escuche ni una sola palabra, Szabo considera que «el sonido, el ruido natural y la música forman parte de la narración», por lo que sí hay un guionista, el compositor de la música, Hervé Lavandier.

Más que un largometraje, Szabo cree que «Minúsculos» es un «falso documental porque, aunque no hay verdades absolutamente científicas, no se deforman bastante las cosas. Incluso se podría considerar que lo que estos insectos abordan es humano: los conflictos, la familia, el abandono, la amistad, son conceptos profundamente nuestros». A pesar de esa humanidad, la base de la película trata el comportamiento de estos seres vivos que conviven día a día con nosotros.