Repetimos: no estamos solos

Roland Emmerich ya planea una tercera parte en breve, pero mientras llega ha vuelto a poner en peligro a la humanidad, que se enfrenta de nuevo a los invasores extraterrestres, esta vez sin Will Smith

No habrá tregua para los invasores alienígenas en esta nueva entrega
No habrá tregua para los invasores alienígenas en esta nueva entrega

Roland Emmerich ya planea una tercera parte en breve, pero mientras llega ha vuelto a poner en peligro a la humanidad, que se enfrenta de nuevo a los invasores extraterrestres, esta vez sin Will Smith

H an pasado 20 años desde que el director alemán Roland Emmerich («El día de mañana», «Godzila», «2012») escribiera y dirigiera «Independence Day». Protagonizado por Will Smith (que por aquel entonces empezaba a despuntar), el filme fue un éxito de taquilla. Se estrenó el 3 de julio del 1996 y se convirtió en la película que más recaudó ese año y en la segunda a nivel mundial; con 736 millones de dólares tras «Parque Jurásico» (1993); con 810 millones. A diferencia de anteriores trabajos del director recibió buenas críticas, sobre todo en lo referente a efectos especiales (que rompían con lo establecido hasta entonces) y música, además de destacar las interpretaciones de Will Smith y Jeff Goldblum.

20 años después Fox regresa con «Independence Day: Contraataque», con la ausencia en esta ocasión del personaje clave al que daba vida Will Smith. Según declaró Emmerich en un principio quiso contar con el actor, incluso pensó incluir en la película una relación paterno-filial con el joven actor negro Jesse Usher, que participa en la secuela. Pero Smith y su hijo Jaden habían rodado «After Math» (2013), dirigida por M. Night Shyamalan, y rechazó la idea de volver a interpretar algo similar dentro del género de ciencia-ficción. «Al principio Will estaba bastante entusiasmado con la idea, pero consideró que estaba cansado de hacer películas de este género repitiendo la relación padre e hijo y rechazó la oferta», explica Emmerich.

Dean Devlin, productor y coguionista de la primera entrega, tuvo que reaccionar ante la negativa de la mega estrella y poner a su equipo de escritores a trabajar para reescribir y redistribuir las escenas de acción para que aún sin el actor de «Soy leyenda» tuviera sentido continuar con el proyecto y poder así dar cabida a otros personajes de la película original como Jeff Goldblum, Vivica Fox y Bill Pullman.

El problema que se planteaba era hallar a una estrella para sustituir al carismático Will Smith. El afortunado fue Liam Hemsworth, actor australiano hermano de Chris, conocido por su participación que da vida a Jake Morrison, un piloto de combate con características muy similares al papel que interpretó Smith en su día. El actor confesó que sus padres no le dejaron ver la primera entrega cuando era niño y que tanto él como sus hermanos pudieron hacerlo una noche en el vídeo de su casa. «Ver a Will Smith dar un puñetazo en la cara a un alienígena fue un momento culmen en mi vida», confiesa el intérprete, quien asegura que ha cumplido así uno de sus deseos. ¿Qué similitudes pueden tener un actor negro nacido en Filadelfia con orígenes raperos y un chico rubio australiano de aspecto surfero? Visto así, pocas, pero si indagamos un poco ambos poseen un perfil algo similar para los estudios de Hollywood. Hemsworth ha cumplido 26 años y Will Smith tenía un año más cuando interpretó «Independence Day». Los dos son altos, atléticos, bien parecidos y con un tirón mediático considerable, razones que debieron parecer suficientes a los ejecutivos de Fox para tomar una decisión.

Cuando Emmerich decidió preguntarle a Hemsworth que si quería participar en el filme el actor estuvo a punto de decirle que no (tras el rechazo de Smith la posible negativa del hermano de Thor no cabía en la quiniela), pues acababa de terminar el rodaje de la cuarta entrega de «Los juegos del hambre» y no estaba convencido de querer involucrarse tan rápidamente en un filme de abultado presupuesto: «Tenía mis dudas, para qué voy a negarlo. Meterme en otra película de un género similar no me parecía la mejor idea, sin embargo, cuando Roland me explicó su visión acabó convenciéndome. Decidí confiar en él», explica convencido. Para Emmerich, él era la opción perfecta: «Es uno de los actores jóvenes con más talento del panorama internacional. Esta película le va a permitir convertirse en un héroe». En este contexto, el principal quebradero de cabeza de Emmerich era no extenderse más de lo necesario, puesto que en su opinión «los largometrajes de hoy resultan demasiado largos» y no ve con buenos ojos «hacer una cinta de dos horas y media si el argumento no está a la altura». Lo mismo sucedió con los efectos especiales: hicieron de más, pues algunos decidieron no utilizarlos «para que el público no saliera cansado de la sala al hacerse demasiado pesado». No obstante, el trabajo de post producción en la película cobra fuerza cuando las máquinas gravitacionales de los extraterrestres provocan, por ejemplo, que un buda gigante golpee de manera contundente el Big Ben o que la ciudad de Dubai caiga literalmente sobre París.

Tibio estreno

Liam se convertiría en un héroe, bajo los ojos de Emmerich, porque bajo los de la audiencia parece no haber calado de la misma manera. Son muchas las teorías que se barajan sobre el mal resultado del estreno de la secuela, algunas de ellas resultan bastante obvias. Estaba claro que se necesitaba a Will Smith, el actor que se lanzó a la fama mundial tras participar en la primera entrega. Las malas lenguas comentan que la verdadera razón por la que Smith decidió no aceptar el papel fue porque pedía 50 millones de dólares por rodar dos entregas. Está claro que su participación habría atraído a millones de nostálgicos que recuerdan la cinta como parte de su infancia y juventud y que la opción de contar con el rubio Hemsworth no ha generado ni las mismas expectativas ni similares beneficios de taquilla. El actor es un reclamo en «Los Juegos del hambre», pero tanto él como su hermano Chris, intérprete de «Thor», no parecen calar del todo entre la audiencia americana.

La sobredosis de secuelas desde hace unos años está provocando que el público sea cada vez más selectivo, no todo vale, y la taquilla está ahí para demostrarlo. «El espectador tiene que recibir más que una mera reunión de efectos especiales de última generación», apunta el cineasta. No deja de resultar significativo el hecho de que «Independence Day: Contraataque» no se mostrara antes del estreno a la crítica. El estudio decidió no proyectarla ante las malas críticas previas que recibieron «Alicia a través del espejo», «Divergente Leal» y «Ninja Turtles». La trama del filme dedica la mayor parte del tiempo a sembrar el terreno para una tercera entrega en detrimento de la historia. Ciento diecinueve minutos para poner en barbecho lo que aparentemente promete ser una tercera entrega espectacular, según declaró recientemente a la revista inglesa «Empire»: habrá una tercera parte y será un viaje intergaláctico dentro de un año o dos, no de veinte. «Quiero mantener el mismo grupo de gente, especialmente los personajes jóvenes, aunque Jeff Goldblum y Jeff Spinner también formarán parte del reparto». Mientras llega, Universal Pictures ya ha cerrado un contrato con el cineasta para conseguir el guión de su nuevo proyecto, «Moonfall». Según informa «Deadline», en el guión ha trabajado con sus colaboradores habituales, Harald Kloser y Spencer Cohen en 2012, y todo apunta a que en esta película la Luna impactará contra la Tierra. Nuevo cataclismo a la vista.