Clara Janés: «Soy apasionada»

La escritora Clara Janés es elegida para ocupar el sillón «U» de la Real Academia Española

La poeta Clara Janés
La poeta Clara Janés

La RAE elige a Clara Janés para ocupar la silla 'U' de la institución

Los acontecimientos siempre sorprenden a Clara Janés (Barcelona, 1940) sumida en trabajos y tareas, que no son otra cosa que las inquietudes y preocupaciones innatas que ha alimentado desde hace años. La escritora ha abordado la literatura desde cada una de sus esquinas, siempre con la ferocidad desbordante de las personas dotadas de curiosidad, que no se conforman con una explicación rutinaria o superficial. Es poetisa, es ensayista, es traductora y, desde ayer, también, la décima mujer de la Real Academia Española, que este año conmemora su 300 aniversario. «La verdad es que me impresiona muchísimo ingresar en la RAE. Es el lugar máximo para los que trabajamos con la lengua. Es un enorme honor y una gran responsabilidad. Supongo que mi ocupación será tratar las palabras, irlas definiendo, qué se acuña y qué no se acuña. A lo largo de mi vida, he estado en contacto con tantos idiomas, he traducido poesía, ensayo...». Su candidatura, que salió en la tercera ronda de votaciones, estaba respaldada por Luis María Anson, Margarita Salas y Soledad Puértolas. Y ocupará el sillón «U», vacante desde el fallecimiento de Eduardo García de Enterría. Licenciada en la Universidad de la Sorbona, muchos escritores extranjeros llevan en nuestro país el sello de su sensibilidad. «Supongo que algunas de las definiciones del diccionario podrían afinarse un poco más, por lo que he podido ver, pero hasta ahora no he entrado tampoco en ese análisis. Las palabras van cambiando con el tiempo y el movimiento de las palabras es el de la vida».

Poetisas y otras reivindicaciones

Sus inquietudes la han conducido a explorar diferentes temas (lo que incluye la lengua que emplean los científicos), y en su bibliografía existen novelas como «Los caballos del sueño», «El hombre de Adén», las memorias «Jardín y laberinto» o el ensayo «Cirlot, el no mundo y la poesía imaginal», la literatura medieval o el papel de las mujeres a lo largo de la historia de la literatura. «Todavía hay muchos nombres propios que reivindicar. Por ejemplo, las primeras escritoras en lengua castellana, esas poetisas. El material se conserva está ahí. Pero también me gustaría que se reivindicara más a Rosa Chacel. Yo la conocí y hay muchas personas que escriben sobre ella y me vienen a preguntar a mí». Una de las preocupaciones de Clara Janés es el ejercicio de la traducción, sobre todo en un mundo cuyas creaciones literarias viajan de una lengua a otra. «Me fascina ver cómo se expresa un checo o un alemán y cómo esa manera pasa a otro idioma de una forma distinta. El equivalente exacto no existe, y lo que hay que hacer siempre es buscar lo que más se aproxima a esa oración. Mucha gente, y cada vez se hace más, se vuelca de una manera literal a otro idioma. Y eso genera problemas. Este puede observarse cuando se traduce la poesía, que juega con palabras que contienen diferentes significados», asegura. De momento, no quiere pensar en el tema que elegirá para su discurso de ingreso, pero lo que tiene claro, y no vacila en reconocerlo es que si va a aportar algo a la RAE es «frescura». Y, sobre todo, ganas de trabajar. Y mucho. Ella misma lo admite: «Soy una apasionada».

Una biografía llena de reconocimientos

Clara Janés es un nombre clave de la literatura española reciente. Su trayectoria ha sido reconocida con diversos premios, como el Nadal, el Nacional de Traducción, el Nacional de las Letras Teresa de Ávila, el Ciudad de Barcelona o el Café Gijón de Novela. Su reivindicación de las mujeres escritoras y sus dedicación a la traducción ha permitido que muchos lectores españoles accedan a las obras de Marguerite Duras, Nathalie Sarraute o Katherine Mansfield.