Cultura

Cómo ser Michael Stipe antes del fin del mundo

Desde que R.E.M. se disolvieran en 2011, Michael Stipe, icónico vocalista de la banda, se ha dedicado a la expansión de sus inquietudes artísticas. Se ha entregado a la escultura, el videoarte, las instalaciones, la experimentación y, en suma, el arte con mayúsculas. Hasta se dejó crecer una larga barba para que todo el mundo se diese cuenta. Una de sus principales actividades ha sido la fotografía, pasión juvenil del cantante. Stipe siempre llevó una cámara de fotos consigo para documentar las giras de la banda o para sacarle un ángulo a la realidad que sirviera de souvenir, como hace con sus canciones. En este tiempo, Stipe ha publicado dos libros de fotos que huyen de lo pretencioso y abren la puerta a su conciencia como en la película de «Cómo ser John Malkovich». Algunas, hay que admitirlo, son «reguleras» o tópicas (una ventana, la superficie de una fuente), pero su afición es real: Stipe acumula en su colección más de 37.000 imágenes, tanto propias como adquiridas. Esta personalidad multifacética confirma que es un creador no convencional, alguien que rezuma aura artística y tantas vidas como un médium. Y, aunque esta faceta plástica no le ha dado tanta popularidad como la acústica, ha sabido rodearse bien, de comisarios y expertos en arte y de escritores como Douglas Coupland. Porque a Stipe le gustan los cenáculos artísticos más que un buen vegetariano. La buena noticia es que, por fin afeitado, el cantante y compositor vuelve a la música, que ha demostrado que se le da mil veces mejor: acaba de publicar «Your Capricious Soul» (un título que bien podría ser autobiográfico), primer single de su próximo álbum en solitario. Y además la canción aúna otra de las grandes pasiones del músico: la política. En estos años alejado de la música, Stipe se ha pronunciado con regularidad sobre debates sociales y temas de actualidad, especialmente sobre el cambio climático. El músico ha habilitado la descarga de su nuevo tema a cambio de la voluntad y no se meterá lo recaudado en el bolsillo sino que irá destinado a Extinction Rebellion, un colectivo de activistas que organiza acciones de protesta y denuncia ante la inacción de los gobiernos en esta materia. «Creo que podemos traer el tipo de cambio necesario para mejorar nuestro maravilloso planeta, nuestra lucha, y nuestro lugar en ella», aseguraba. «Me he tomado un largo descanso de la música pero quería volver. Me encanta. Quería añadir mi voz a este alucinante viaje de concienciación», expresaba el músico. Sobre los derroteros sonoros del trabajo completo se sabe poco, aunque, en un intento anterior de retomar su carrera musical, desechó el disco porque se parecía demasiado a R.E.M., así que es de suponer que Stipe busque deliberadamente, desde su nueva faceta múltiple artística, una nueva identidad musical. Pero quién sabe qué pasa por la cabeza del creador. Una cosa es segura: si no protegemos el medio ambiente se cumplirá su profecía: será el final del mundo tal y como lo conocemos. Por cierto, ¿sabían que Michael Stipe fue uno de los productores de «Cómo ser John Malkovich»? Nunca se les vio juntos en el rodaje.

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