Disney, el contador de cuentos

Una completa exposición permite conocer el proceso creativo de títulos como «Blancanieves y los siete enanitos» o «Frozen».

Una completa exposición permite conocer el proceso creativo de títulos como «Blancanieves y los siete enanitos» o «Frozen».

Todo tipo de fábulas, desde las de la Grecia clásica hasta las recopiladas por los hermanos Grimm han sido un terreno fertil para Walt Disney. Desde sus inicios hasta su consagración como el mejor narrador de dibujos animados de todos los tiempos, Disney ha sido un modelo sobre el arte de contar historias en la gran pantalla. CaixaForum Barcelona es, desde ayer, el escenario de una exposición que nos permite adentrarnos en elo proceso de realización de películas que son ya clásicos de todos los tiempos, como «Los tres cerditos», «Blancanieves y los siete enanitos», «La sirenita» o «Frozen», por citar unas pocas. Dibujos originales, bocetos, pinturas, storyboards o impresiones digitales permiten que el visitante conocer la manera de trabajar de los artistas que han formado parte de la factoría desde sus inicios hasta la actualidad. Todo ello, además, con la presencia de algunas de las criaturas más conocidas de la marca, como Mickey Mouse o el Pato Donald.

La muestra cuenta con piezas procedentes de los archivos de The Walt Disney Animation Research Library, donde se guardan los tesoros que han servido para crear títulos que incluso han sido recompensandos con no pocos Oscars. En todos ellos hay un punto común que es la inspiración en lo popular, la capacidad de narrar en imágenes mitos, fábulas, leyendas, relatos del folklore norteamericano y cuentos de hadas conocidos por todos. Walt Disney y los que han seguido su legado han logrado sintetizar esos relatos, a la par de transmitirlos a nuevas generaciones. De esta manera, no son solo películas dirigidas al público infantil sino que han querido atraer a espectadores de todas las edades.

Todo ello es evidente desde los inicios de la compañía, poco después de que Disney hubiera empezado su meteórica carretera con la creación de un ratón de grandes orejas negras y calzones rojos. En 1934, el mito de Perséfone se convierte en dibujos animados en «La diosa de la primavera», un proyecto que contó con el artista Albert Hunter y el experto en animación Hamilton Luske como sus principales promotores. Es el inicio de una travesía, en lo referente a los mitos, que culmina en 1997 en «Hércules», cinta que tiene como objetivo, como dice el equipo que se encargó de la producción, que «un verdadero héroe no se mide por la magnitud de su fuerza sino por el tamaño de su corazón».

Hay tras todo un esfuerzo divulgativo, un interés por crear nuevos lectores. El propio Disney aseguraba que «siempre he tenido la esperanza de que nuestras películas sobre cuentos de hadas indujeran a nuestro público a releer las encantadoras narraciones antiguas y los maravilloso mitos, en casa o en la biblioteca de la escuela». Es «un entretenimiento milenario», como él decía, y que tuvo en «Blancanieves y los siete enanitos», una carísima superproducción en 1937, su principal exponente, con críticas elogiosas, como la del crítico de la revista «Time» que veía en ella el clímax del western y lo mejor del cine cómico.