Dos Passos vuelve a buscar a José Robles

José Robles, en una escena del documental
José Robles, en una escena del documental

Un documental de Sonia Tercero ahonda en el asesinato del traductor de «Manhattan Transfer» y las causas que lo motivaron.

Su asesinato comenzó como una desaparición. Un grupo de hombres que golpean en la puerta de un domicilio de Valencia y se llevan por una mera formalidad al ayudante del embajador ruso en España. No se supo más de él. Unas semanas después, aquel arresto se convirtió en un crimen y, durante años, la muerte de José Robles se mencionaría por los historiadores entre interrogaciones. ¿Qué pasó? ¿Quién lo mandó ejecutar? ¿Cuáles fueron los cargos contra él? José Robles fue el traductor de «Manhattan Transfer», de John Dos Passos. Conoció al escritor norteamericano durante un viaje en tren a Toledo. El encuentro desembocó en una firme amistad que se prolongó en la década siguiente. El novelista consiguió, incluso, que su amigo español obtuviera una plaza en una universidad norteamericana. Durante quince años enseñaría español y literatura en aquellas aulas. Después, comenzó la Guerra Civil. Sonia Tercero ha presentado en el Festival de Málaga el documental «Robles. Duelo al sol», una indagación en las sombras que todavía rodean este suceso, que Ignacio Martínez de Pisón ya contó en el libro «Enterrar a los muertos». «La cinta aporta nueva documentación que no se había aportado en los ensayos que se han escrito sobre él hasta este momento. También contamos con nuevas voces, como la familia del hermano de José Robles, Ramón», asegura la realizadora. Los testimonios inéditos de esta parte de la familia son esenciales para reconstruir lo que ocurrió. Durante la contienda del 36, Ramón se alineó con los nacionales y fue arrestado y encerrado en una checa. Su hermano, que trabajaba para el embajador ruso, y que tenía acceso a los planes que los soviéticos habían desarrollado para defender Madrid de las tropas de Franco y sus ideas para eliminar a los anarquistas y disidentes comunistas, se colocó en una situación incómoda. «Robles tiene todos los elementos en contra: era un idealista que luchaba por su país y la situación cambiaba a su alrededor mientras se adentraba en la boca del lobo. Aparte de su hermano, que era conservador, el suegro de éste era un general que intentó levantar las tropas en Barcelona y Valencia contra la República», comenta Sonia Tercero.

La ruptura con Hemingway

Para el historiador Paul Preston, que participa en el documental, junto al nieto del escritor John Dos Passos, no existe ningún tipo duda. La muerte lleva el sello y las formas de los rusos. «Lo que está pendiente en este caso es conocer qué vio o con qué clase de información estuvo en contacto. Él, que había residido en Estados Unidos y que hablaba de política de una manera más abierta y franca que en la España de esa época, estaba incómodo y no estaba de acuerdo con la manera en que los asesores rusos estaban controlando la situación». El documental incide en las circunstancias que rodearon su muerte, que supuso la ruptura entre Ernest Hemingway y John Dos Passos. El enfrentamiento de estos colosos de las letras norteamericanas ha trascendido hasta hoy. La muerte de Robles supuso su separación. El primero quería mantener una prudente discreción alrededor de este suceso para proteger a la República, mientras Dos Passos quería averiguar qué había ocurrido con Robles –tiempo después se dijo que fue procesado en un juicio, pero las pruebas documentales no han aparecido en ningún archivo hasta el momento–. Sus posiciones eran irreconciliables y, aunque Dos Passos, con el tiempo olvidó la disputa y siguió considerando a su colega como amigo, Hemingway, una vez más, demostró que no estaba a la altura de su literatura criticando a su antiguo compañero en España. ¿Pero qué pasó con Robles? Varias interrogantes rodean todavía su muerte, como admite Tercero, pero la cinta esclarece varios puntos: la ejecución de Robles coincidió con las purgas comunistas en Rusia y España; estuvo cerca de una información muy delicada para los asesores soviéticos y, además, tenía un hermano en las filas enemigas. Demasiado, en tiempos de guerra, incluso para los más idealistas.