El futuro se escribe con tinta electrónica

La venta de libros electrónicos supone ya 72,4 millones de euros. A pesar de que aún representa un porcentaje pequeño entre las editoriales, las previsiones auguran un despegue inmediato del mercado digital y el aumento radical de su porcentaje de ventas

El mercado del e-book promete crecer en los próximos años y consolidar su tendencia, sobre todo, por la influencia de los «best- seller», que replican el éxito en el espacio digital
El mercado del e-book promete crecer en los próximos años y consolidar su tendencia, sobre todo, por la influencia de los «best- seller», que replican el éxito en el espacio digital

Hace tiempo que a nadie le llama la atención los lectores de libros electrónicos. Como cuando se dejó de mirar a la gente por la calle cuando le sonaba un teléfono móvil, ahora ya nadie se fija si lo que lee alguien está escrito con tinta electrónica o con la tradicional. Sus usuarios proliferan y se ven con mucha facilidad en el transporte público. A través de un dispositivo u otro (tableta e «e-reader» son los más frecuentes), se convertirán sin duda en uno de los regalos de esta Navidad. Pero al margen de la imagen que podamos tener del uso del e-book, los datos manejados por el sector concuerdan con la proliferación de este nuevo tipo de lector. Los 70,5 millones de euros que ingresó el sector editorial por la venta de libros electrónicos en 2010 se han convertido en más de 74,2 en 2012, y la tendencia continúa al alza. «Ha sido casi el único subsector que ha crecido, aunque sea levemente. La facturación en nuestro país está incluso por encima proporcionalmente de la de Francia y Alemania, países que, por otra parte, no gravan los libros electrónicos con tipos tan altos como el 21 por ciento de España», asegura Antonio María Ávila, presidente de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE). Los editores también se muestran muy satisfechos con la evolución de su implantación en nuestro país. «Las ventas digitales se han doblado en pocos meses. Las librerías on-line han sido muy activas en promocionar el catálogo digital y los sistemas de compra y lectura son accesibles para todo tipo de públicos», asegura Santos Palazzi, responsable del Área Digital del Grupo Planeta.

Esta tendencia positiva ha motivado un impulso por parte de las editoriales para poner más títulos a disposición de los lectores en dicho formato. Durante 2012, según los datos de la Agencia del ISBN, se registraron 20.079 obras en formato digital, lo que representa un 13 por ciento más que los registrados en el ejercicio anterior (17.843 títulos). Sólo hasta noviembre de este año se han registrado 19.582, lo que significa el 28 por ciento del total de la oferta. «Cada vez su estructura industrial es más parecida a la del libro en papel. Los datos demuestran que los editores están haciendo bien su trabajo y ampliando el catálogo a pesar del enorme esfuerzo que requiere la digitalización», añade Ávila. Aunque no todos los títulos que se publican en papel están disponibles en formato electrónico, cada vez la diferencia es menor: en total, en la actualidad existen 69.154 registrados. «Absolutamente todo lo que publicamos en papel es publicado en formato digital. Para Planeta, lo importante es que cualquier lector pueda tener acceso a los contenidos en el formato y plataforma que desee», añade Palazzi. Ésta es principalmente la filosofía de la mayoría de las editoriales, aunque, en ocasiones, se encuentran con dificultades para llevar a cabo esta política: «Siempre que tengamos los derechos, publicamos los títulos en ambos formatos. Pero a veces el autor no quiere. Hasta hace poco no teníamos los derechos para publicar en formato electrónico a Stephen King o a Ken Follet, por ejemplo. Por fortuna, ahora ya sí», explica Carmen Ospina, directora de Estrategia Digital y Negocios Internacionales de Penguin Random House, que asegura que ya tienen el 70 por ciento de su catálogo digitalizado.

La clave, la literatura

En este sentido, la literatura es la que provoca que el aumento de la facturación siga creciendo: en 2010, las publicaciones literarias en este formato supusieron 2,6 millones de euros, mientras que los dedicados a ciencias sociales ascendían a los 50,6 millones, según la FGEE. En 2012, los primeros aumentaron hasta los 16,8, mientras que los segundos retrocedieron hasta los 20,3. En este sentido y en lo que va de año, de los 19.582 e-books publicados, el 28,8 por ciento son obras literarias, mientras que el 33,3 por ciento se corresponden a materias relacionadas con las humanidades y las ciencias sociales. Sin embargo, el porcentaje de facturación gracias al e-book no alcanza en las editoriales más importantes el cinco por ciento. «En nuestro grupo es de alrededor del 4%, aunque para algunas categorías editoriales este porcentaje es superior al 15% en el caso, por ejemplo, de la novela romántica», añade Palazzi. Además de ampliar el catálogo, diversas editoriales han lanzado también sellos exclusivamente para el formato electrónico.

Ante este constante aunque lento crecimiento, la pregunta es si el futuro editorial pasa por la tinta electrónica. En EE UU ha sufrido, por ejemplo, una ralentización durante el último año. Sin embargo, las previsiones son alentadoras. «En España la edición digital supone entre un 3 y un 4% del total editorial. En EE UU, esta cifra está ya por encima del 30%. Falta mucho camino por recorrer, y, hasta la fecha, los crecimientos son muy altos. Es difícil hacer una proyección hoy. En cualquier caso, estamos convencidos de que siempre habrá una parte importante del mercado que prefiera leer en papel», dice Palazzi, una opinión con la que coincide Ospina. «2013 ha sido un año bastante sano en este sentido y creemos que 2014 será incluso mejor gracias en buena parte al desarrollo del negocio en Latinoamérica», añade. Según el «Global e-book report», un estudio sobre este mercado realizado a nivel internacional, muestra que «la cuota de mercado del e-book a mediados de 2013 ha sido del 3 por ciento, frente al uno de 2012, mientras que en las novedades del libro de ficción es de alrededor del 8. Son datos extraídos de una encuesta a profesionales españoles del libro, que también asegura que las previsiones señalan que, en 2015, el 15 por ciento de los ingresos provendrán del e-book. Los desafíos que habrá que superar para que estas expectativas se cumplan pasan por, según Ávila, tres cuestiones: «Que la Administración los compre. No tiene mucho sentido invertir en dispositivos para los alumnos si después no los dotas de contenido. La tramitación de la Lomce paralizó esta cuestión. En segundo lugar, equiparar el IVA al del papel. Por último, frenar la "piratería"de contenidos protegidos, que ya ejerce un daño importante en el sector», termina Ávila.

«Best-sellers» electrónicos

Si a nivel económico la industria del libro electrónico es cada vez más parecida a la del libro en papel, el éxito de los «best sellers» tradicionales sigue esa misma senda y replica el éxito que tienen los títulos más vendidos en el formato el e-book. Según el diario «The New York Times», solamente en enero de 2013 se vendieron 40.000 ejemplares digitales de «Cincuenta sombras de Grey». Aunque los números de ejemplares en papel vendidos durante ese mes son sustancialmente mayores (900.000), un «best seller», parece ser, sigue siendo un «best seller» independientemente del formato en el que se comercialice. En cuanto a este y otro tipo de libros, el mercado latinoamericano (que se nutre, además, principalmente de editoriales españolas) puede marcar la diferencia, ya que su desarrollo es mucho menor que en los países europeos. Sin embargo, según el «Global e-book report», las exportaciones cayeron desde los 490 millones en 2007, hasta los 348 en 2009, con un pequeño repunte en 2001, cuando ascendió a 430 millones de euros.

El detalle

ACUERDO PARA LA DISTRIBUCIÓN

El mercado digital ha abierto el horizonte de los libros. Las editoriales y las tiendas, por eso, se preparan ya para disputar la batalla comercial y no quedarse rezagados. Nadie quiere desperdiciar la porción de beneficios que puede dejar los lectores que emprendan la aventura de la lectura en pantalla. Por eso, El Corte Inglés y Casa del Libro acaban de firmar un acuerdo por el que se crea una sociedad conjunta para la distribución de e-readers e e-books. Todos los productos y servicios Tagus –lanzados por La Casa del Libro en 2011–, que incluye diversos modelos de lectores electrónicos y más de 100.000 títulos de libros en formato digital, estarán presentes en todos los centros de El Corte Inglés y en su web. Con esta alianza se pretende que las editoriales sigan digitalizando cada vez más contenidos para que se adecúen los precios a las necesidades de los consumidores», explicó el director de casadellibro.com, Xavier Solás.