El futuro siempre está en el pasado

Este libro de Dario Fo no podría haber existido (es decir, no habría sido póstumo) si Jacopo, su hijo, no hubiera recordado una anécdota de cuando tenía siete años. Según cuenta en el epílogo, Jacopo encontró una noche a su padre afeitándose frente al espejo del baño antes de irse a un sitio. Una vez que Dario Fo terminó de afeitarse, Jacopo le pidió que no se fuera sin antes contarle un cuento. Un cuento que su padre, inmediatamente, improvisó alrededor de Federico I de Hohenstaufen, el emperador Barbarroja, que fue derrotado por las ciudades-Estado del norte de Italia al encontrarse con la ciudad de Alessandria. A mitad de camino entre la narración alegórica y el ensayo, en «Barbarroja y la burla de Alessandria» Dario Fo desmenuza «a piacere» parte de la historia italiana. Y lo hace con un texto inédito que, a pesar de su rigor, resulta tan extraño como actual.

Porque el ganador del Premio Nobel en 1997, de alguna manera, toma distancia de las leyendas oficiales para introducirse directamente en el alma del temible emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Así, con un tono ligero y un humor sutil, inteligente, Fo ofrece una mirada burlona pero seria sobre la ciudad de Alessandria, símbolo de la resistencia y el valor ante el mejor ejército de la Edad Media. Pero el centro del libro, más allá del título, no es la ambición del emperador, sino la formación de los primeros municipios medievales, que alcanza valores y significados propios, como señala Fo, «de una civilización colectiva en la que se han inspirado muchos otros pueblos». En ese sentido, «Barbarroja y la burla de Alessandria» no es un libro histórico, ni mucho menos un libro destinado a buscar las raíces de una identidad nacional. Su pretensión es, quizá, más práctica: que las nuevas generaciones viajen al pasado para encontrar allí el germen del porvenir.

«Barbarroja y la burla de Alessandria»

Dario Fo

SIRUELA

152 páginas

17,95 euros