Literatura

Henry Kamen: «Los que, por los pelos, tienen el poder en Cataluña falsifican la Historia»

Amante de nuestro país (reside en Barcelona), Kamen apuesta por la unidad de España, aunque asegura que aún debemos descubrirla
Amante de nuestro país (reside en Barcelona), Kamen apuesta por la unidad de España, aunque asegura que aún debemos descubrirla

El hispanista presenta su nuevo libro, «Fernando el Católico. 1451-1516: vida y mitos de uno de los fundadores de la España moderna».

El 23 de enero de 2016 se cumplen 500 años del fallecimiento de Fernando el Católico. Una figura de la historia de España eclipsada en la historiografía y en la cultura popular. No se puede negar que su mujer, Isabel I de Castilla, ha tenido más tirón, ni que la Renaixença catalana le convirtió en un estorbo histórico, ni que su política pragmática haya provocado que su personaje no tenga misticismo, ni que Maquiavelo le transformara de gobernante a tirano. Fernando el Católico es un mártir de la historia. Nuevamente un extranjero, el hispanista Henry Kamen, residente en Barcelona, ha desenterrado la leyenda para desempolvarle los tópicos y documentar la realidad en el libro «Fernando el Católico. 1451-1516: vida y mitos de uno de los fundadores de la España moderna».

Kamen habla de su protagonista como «una figura marginal» debido a los «obstáculos» con los que se ha encontrado: «La competencia del personaje de Isabel», que «no tenía un papel importante en la vida internacional» y que «la documentación es mala, ya que no existían archivos». Para el hispanista, todas estas razones han provocado que «existan exageraciones, leyendas y una presentación de Fernando el Católico más mitificada que real». No obstante, sí que admira uno de los estudios que se han realizado sobre él: «El único libro bueno es de Vicens Vives porque los catalanes le criticaban por tener una imagen positiva del rey Católico».

Para Kamen, el desagrado de los catalanes por el monarca se debe a «una manera de ver la historia de Cataluña inventada por los primeros nacionalistas en el siglo XIX». Y es que Fernando el Católico fue un defensor de la unificación de España, sugiriendo que su estructura fuera la de un país formado por federaciones, propuesta que contiene el programa del Partido Socialista para las próximas elecciones. Sobre ello, Kamen afirma que «el PSOE habla de un estado federal, pero España ya lo es. Lo que pasa es que en la política es difícil llegar a una definición exacta de lo que se quiere hacer». Aunque realmente, para el historiador «España todavía no existe», lo que entendemos como tal «nace de matrimonios entre familias y no por unificaciones y conquistas», añade.

Y a pesar de calificar a Fernando el Católico como «uno de los fundadores de la España moderna», el historiador afirma que ni él ni su esposa «cambiaron nada en la estructura básica del Estado, que siguió siendo una combinación de principados y repúblicas». También admite que los Reyes Católicos «no tienen ningún papel en el descubrimiento de América, ni en la idea ni en la planificación. Fue un proyecto de Colón, que era un loco que se dedicaba a lo suyo: conquistar tierras».

Sin resultado inmediato

La expulsión de los judíos, uno de los hechos destacados del reinado de Fernando e Isabel, confirma Kamen que no fue trascendental para el transcurso de la historia de España, ya que «no tuvo consecuencias porque ese colectivo se mantuvo en el país durante un siglo más». Y es que la política llevada a cabo por los Reyes Católicos no tuvo resultados inmediatos porque «sólo fue el comienzo» de lo que luego continuaría la dinastía de los Austrias.

Uno de los mitos de Fernando el Católico como un monarca villano procede de la literatura, de la obra de Maquiavelo «El Príncipe», en la que intentaba desgranar cómo debía ser un buen gobernante. Para el escritor italiano, el rey español no lo era porque carecía de moral. Pero para Kamen, «lo que dice Maquiavelo de Fernando no es cierto. Se inventó una figura suya que coincidía con la que quería tener». Para el británico realmente la causa de que Maquiavelo tenga una idea negativa de Fernando como gobernante se debe a que «los italianos en su historia han odiado a dos tipos de personas: los franceses (los cuales salen en las obras de Maquiavelo como ‘‘bárbaros’’), y los españoles».

Como no, para resaltar las virtudes del Católico como rey tuvo que aparecer un aragonés, Baltasar Gracián, natural de Calatayud. Escribió un ensayo titulado «El Político» que lo ensalzaba y que, según Kamen, «lo hizo al enterarse de que los castellanos daban poca importancia al papel de Fernando». Sin embargo, para el hispanista, el texto de Gracián «no tiene casi ningún valor porque es un elogio total».

Al ser cuestionado acerca de si Cataluña posee motivos históricos para reclamar su independencia o si se trata de un capricho político, Kamen primero responde que «es una pregunta difícil». Pero se lo piensa un segundo y dice: «No es un capricho, es una pretensión seria y detrás de ella hay un deseo histórico fundado en conseguir algo y en expresar la identidad de los que viven allí. En cambio, para ello se debe crear una base histórica y nadie lo ha hecho». Para Kamen, los parlamentarios de Junts pel Sí y la CUP tienen poco en lo que apoyar sus exigencias: «Los que están fabricando la nueva tendencia ideológica en la comunidad no tienen ni idea de Historia. Lo copian todo de los nacionalistas del siglo XIX». Y añade el hispanista que «quienes tienen, por los pelos, el poder en Cataluña falsifican la historia para ajustarla a su manera de interpretarla. Y esto no son sólo palabras mías, sino de todos los historiadores catalanes».