La película prohibida de Jardiel

La Filmoteca Española recupera «Asegure a su mujer», una comedia protagonizada por Conchita Montenegro y Raúl Roulien que, seis años después de su estreno, no pasó la censura franquista.

Los flirteos de Conchita Montenegro, en la imagen, Raúl Roulien y el resto del elenco en la pantalla fueron demasiado para el régimen
Los flirteos de Conchita Montenegro, en la imagen, Raúl Roulien y el resto del elenco en la pantalla fueron demasiado para el régimen

La Filmoteca Española recupera «Asegure a su mujer», una comedia protagonizada por Conchita Montenegro y Raúl Roulien que, seis años después de su estreno, no pasó la censura franquista.

Hablaba Enrique Jardiel Poncela (1901-1952) del cine como una «expresión artística menor», pero, aun así, como admirador que era, se introdujo en él como guionista en no pocas ocasiones. De «Es mi hombre» (1927) a «Es peligroso asomarse al exterior» (1945), primera y última película con su firma, más de una veintena de cintas completan su obra. Y en esas al dramaturgo madrileño, sin ninguna pretensión de colocar la ocupación de cineasta en su currículum, le dio por vivir el sueño americano para conocer el país y, claro, hacer caja. No menos importante eran los generosos 200 dólares semanales que ingresaba a mediados de los años 30. «Vi en perspectiva unos meses de alegres vacaciones, la oportunidad de conocer América ganándome, de paso, unos miles de dólares y tomé el barco», comentó. Empresa de la que salió hasta un nuevo género que bautizó como «celuloides rancios» y un puñado de títulos, aunque sus quehaceres en los estudios no pasasen de la adaptación de textos para el doblaje de obras como «El beso redentor» y «Seis horas de vida» y los diálogos de «El rey de los gitanos» y «La melodía prohibida». Una función que no consistía tanto en traducir el original inglés como en reescribir la historia para la edición española. Insuficiente para un hombre que añoraba dar rienda suelta a la libertad creativa de la que sí gozaba en casa.

Son los retales que dejó Jardiel de una primera etapa (1932-33) en la que no terminó todo lo contento que esperaba junto a gente como su amigo, y escritor, José López Rubio, principal culpable de que las barras y las estrellas del otro lado del Atlántico le volvieran a seducir para que regresara solo un año después. Periodo en el que se engloba, entre otros, el largometraje que ahora ha recuperado la Filmoteca Española, «Asegure a su mujer» («He Trusted His Wife», 1934), comedia escrita por Jardiel Poncela, dirigida por Lewis Seller y rodada en Hollywood en castellano con las caras de Conchita Montenegro, y Raúl Roulien. Estrenada en 1935, no fue hasta después de la Guerra Civil cuando la comisión de censura franquista prohibió su proyección en 1941, fecha en la que se vio por última vez en España la cinta recuperada en el Cine Doré. Se ve que los besos, escarceos y nada más que se reparten entre el elenco eran demasiado lujuriosos para las mentes de entonces.

Se truncaba así la historia de una trama con todo el aroma «jardeliano» que se centra en los «affaires» extramatrimoniales de todos los presentes: Ricardo Randall (Roulien), pareja de Camila Cornell (Montenegro), es la esperanza de una compañía de seguro s que va a la quiebra y necesita darle un giro al negocio. Tirando de improvisación, y algo de cara, imagina una nueva póliza con la que blindar los matrimonios contra las infidelidades –todo mientras es perseguido por el marido de una de sus conquistas–: cada beso dado fuera del casamiento reportará equis dinero al asegurado. A más roce, más indemnización; que la nariz de la susodicha es desproporcionada, se hace una rebaja en las cuotas; que el hombre es marino y pasa largas temporadas fuera de casa, doble impuesto... ¿Resultado? Las mujeres cabreadas porque la red de espías no las deja tranquilas, los hombres mercadeando para cobrar y el señor Randall campeando como puede con las antiguas queridas que se le aparecen una y otra vez pese a intentar, sin mucha convicción, centrarse en Camila.

Los protagonistas, además de pareja en la ficción, lo eran en la vida real y nada más terminar la película se casaron. Él, un actor brasileño, y ella, la primera española que triunfó en Hollywood y que con «Asegure a su mujer» firmó su última versión hispana. Más tarde, Conchita Montenegro se volvió a casar con un diplomático español y nunca concedió una entrevista, ni habló de su etapa de actriz, lo que contribuyó a crear un aura de misterio alrededor de su figura. Junto a ellos, en la amalgama actores también sobresalen los nombres de Mona Maris y Antonio Moreno, quien también protagonizó las primeras versiones en español de los principales estudios de Hollywood y responsable de parte del tirón que tuvo la cinta.

De noche sin americanos

Una película que se incluye en un tipo de cine particular que se hizo en Hollywood a principios de los 30: largometrajes de éxito, populares y taquilleros que no lograban alejarse de las polémicas porque eran los propios estudios los que no se preocupaban de hacerlos bien. Con la mitad de presupuesto que un filme medio, y un equipo muy dispar –en cuanto a ciudadanías se refiere– debían rodarse de noche aprovechando que los decorados se quedaban vacíos del personal americano. Era precisamente esa plurinacionalidad la que otorgaba un plus de complejidad al asunto; la amalgama de intérpretes latinoamericanos, cada uno con su acento, dificultaba el entendimiento a los espectadores, aunque no terminase repercutiendo en la taquilla.

Y si a la gente le gustaba este cine ameno y divertido, a la crítica y a los intelectuales no les hacía la misma gracia y realizaron una fuerte oposición en las revistas especializadas con lo que, cuando se rodó «Asegure a su mujer», ya se estaban dejando de hacer este tipo de películas. Aun así, Fox decidió seguir haciendo películas solo en español –crearon un departamento exclusivo para ello– que ya no eran versiones de las rodadas en inglés, sino originales. Un movimiento en el que el culpable volvió a ser –como del regreso de Jardiel– José López Rubio, que junto al dramaturgo se ocupó de rodar la cinta durante octubre y noviembre.

El guión no es un original de Jardiel Poncela, sino que es una adaptación en la que participo activa y principalmente en los diálogos para disgusto propio, como recogía en una carta enviada a su familia. Su exigencia chocaba de lleno con el trabajo de los americanos. Así de a gusto se despachaba: «Podría haber quedado muy bien, pero se han metido a cortar y a arreglar el ‘‘script’’ después de que yo lo hiciera y, como siempre, han quitado lo bueno y dejado lo malo reforzándolo con cosas peores que malas. Si eso fuera poco, el reparto es asqueroso, nadie habla español en la película y está resultando una ensalada anglobrasileña, chilena, mexicana y argentina que da grima. La torpeza de lengua de los intérpretes le quita espontaneidad y gracia al diálogo. En fin, como siempre, estará mal pudiendo estar bien. El asunto es una comedia alemana robada del francés, producida por un polaco y estropeada por los americanos. Se llama por ahora “Asegure a su mujer”, pero a mí no me gusta el título. Y, si lo logro, lo cambiarán». Y como vemos, para disgusto suyo, no lo logró. Una carta que, teniendo en cuenta eso de «para gustos los colores», se puede tachar de exagerada viendo el resultado.

Antonio Moreno, un «embajador» sevillano

La recuperación de la película olvidada de Jardiel Poncela desde el 41 se debe al ciclo «Antonio Moreno: Made in Hollywood» con el que la Filmoteca Española pretende homenajear a la figura del intérprete –en la imagen–. Junto a «Asegure a su mujer», el otro título que se presenta en el Cine Doré es «En la tierra del sol», un documental rodado en 1927 en Sevilla que se creía perdido y que se encontró en el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken y que, pese a estar incompleto, contiene imágenes desconocidas hasta ahora de personajes importantes en la época como Ignacio Sánchez Mejías, el conde Güell, Adolph Zukor (fundador de la Paramount), Blanca de Borbón y los actores encargados de llevar la línea narrativa: el homenajeado, Elisa Ruiz Romero «la Romerita» y el niño Pitusín. La cinta está dirigida por el periodista Ramón Martínez de la Riva con la intención de mostrar al mundo una Sevilla moderna y tradicional al mismo tiempo cuando se preparaba para albergar la Expo Iberoamericana de 1929. El día 28 se proyectará en el Cine Doré la media hora rescatada junto a la película británica «Madame Pompadour», también protagonizada por Moreno.