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León Benavente, cuatro monos eléctricos

Su nuevo álbum, «Vamos a volvernos locos», en el que prueban sonidos nuevos «aunque preservando la identidad del grupo», afirman

  • En el sentido de las agujas del reloj, Luis Rodríguez, César Verdú, Abraham Boba y Eduardo Baos
    En el sentido de las agujas del reloj, Luis Rodríguez, César Verdú, Abraham Boba y Eduardo Baos /

    Alberto R. Roldán

Tiempo de lectura 4 min.

13 de septiembre de 2019. 02:15h

Comentada
D. Mendoza 13/9/2019

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León Benavente nos estaba debiendo la continuación de una historia desde 2017. En «Habitación 615» cantaban que «algo se aproxima pero no sabemos qué», y también: «Pienso en cuando nos dicen que aprovechemos/ Que no sabemos cuánto duraremos». La canción, una confesión de la percibida precariedad del éxito del que disfrutaban entonces, cerraba con estos versos: «¿Y qué nos puede quedar, a decir verdad?/Ya tendremos tiempo para descansar/Y por ahora es todo lo que os puedo contar/Quizá en un par de años pueda continuar». Han pasado esos dos años y Abraham Boba cumple con su promesa: «Cuatro monos», tema con el que arranca su nuevo álbum, nos deja claro que el panorama ha cambiado, que ahora León Benavente –«Un puñado de héroes temerarios», cantan– se sienten optimistas: «Están en boca de todos, los cuatro monos».

Química evidente

Con ese entusiasmo presentan «Vamos a volvernos locos», en el que le suben al componente electrónico sin que eso oculte la fuerza de sus letras que, como ya es costumbre en ellos, son tan autobiográficas como representativas de la sociedad en general. Como explica el vocalista, estos diez nuevos temas «muchas veces se acaban complementando» para formar «un disco coherente, con un discurso interno; un principio, un desarrollo y un final». Sobre el giro electrónico, el guitarrista Luis Rodríguez afirma: «Somos un grupo relativamente joven, pero estamos buscando evolucionar, encontrar caminos distintos, aunque siempre tratando de preservar la identidad del grupo, claro». Eduardo Baos, el bajista, añade que «al margen de lo puramente estético, este cambio también implica una forma nueva de interacción entre nosotros».

Entre ellos la química es evidente. A pesar de que han pasado el día encerrados en una sala dando entrevistas, mantienen el buen humor. Boba recuerda que aunque todos venían de tocar durante años con otros músicos, «desde el primer ensayo vimos que había una energía bastante especial». Quizá a raíz de su actual optimismo también se atreven con una canción de amor, la más explícita que han escrito: «Amo ese sentido del humor desarrollado/amo tus hombros, voz, errores y tu cabello enredado», canta Boba. «Acercarse a los sentimientos más universales y los que más se han tratado quizá sea lo más difícil –afirma el vocalista–. Por eso es gratificante cuando consigues hacer una canción con ese tema tan manido y descubres un camino nuevo». En «La canción del daño» León Benavente describe a toda una generación cuando afirma «y nadie que conoces está realmente bien/esto que nos han vendido no sabemos lo que es». «Es un reflejo de muchas de las ideas que hay en el disco; es signo y síntoma de los tiempos que vivimos –asegura Boba–.También tiene que ver con cómo buscamos refugio en canciones que, precisamente, nos acaban jodiendo más, aunque de algún modo funcionan como medicina». No habría mejor manera de describir la música de estos cuatro monos.

La canción preferida

Como los padres de una familia numerosa que jamás confesarán cuál de sus hijos es su preferido, los integrantes de León Benavente tampoco desvelan si tienen una canción favorita entre las diez del nuevo disco. «El directo influye mucho. Hay algunas que disfrutas más al tocarlas en directo», asegura César, baterista de la banda. En todo caso, declaran haber escrito no un temazo, sino diez. En palabras de Boba: «Intentar hacer un hit es la peor manera de hacer un hit».

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