Cultura

Madrid, la capital maldita de Ferrero

El escritor, ganador con esta obra del Café Gijón, se adentra en un terreno lóbrego y misterioso

La narrativa de Jesús Ferrero (Zamora, 1952) resulta prácticamente inclasificable. Novelas como «Belver Yin», acerca de la ambivalente dualidad humana; «Opium», sobre el recuerdo que pervive en quienes nos han amado; «El efecto Doppler», una enigmática historia oscilante entre el amor y la muerte; «Los reinos combatientes», fábula sobre el ciclo evolutivo de la vida; «El beso de la sirena negra», primera entrega de la serie policíaca protagonizada por la detective Ágata Blanc; y «Doctor Zibelius», una ficción de turbulentas implicaciones históricas, conforman una trayectoria adscrita al realismo simbólico donde no faltan incursiones en la filosofía oriental, el misterio de la otredad, referencias culturalistas, una turbadora sensualidad y la representación metafórica de emblemáticos personajes.

De este modo se ha conseguido una escritura que combina el impresionismo descriptivo con la precisión figurativa, la agilidad argumental con la pausada meditación y el clasicismo expositivo con la transgresión estructural. Con «Las abismales», Ferrero ha obtenido muy merecidamente el último Premio de Novela Café Gijón. Ahondando en sus mejores formantes literarios, nos ofrece una historia de enfrentadas pasiones complementarias y legendarios equívocos sentimentales.

En un ambiente visionario y alucinatorio, algo intemporal, David, profesor de mitología, asiste horrorizado a la desaparición y muerte de su amada Berenice, estudiante de Veterinaria, originando así una intriga donde no faltan extravagantes personajes, como Amat, gurú del sexo y la drogadicción psicodélica; Volfango, misterioso guardabosques de diabólico perfil; Serafina y Samuel, hermanos del protagonista, obsesionados por los caballos, y, en particular, por el corcel Turmalín y la perspicaz inspectora Norma Barrán, inmersos todos en un Madrid caóticamente utópico. Berenice ha muerto aterrorizada sin que podamos llegar a imaginar qué pavorosa circunstancia ha podido matarla; y es que el auténtico protagonista de esta novela es el horror, consustancial a la condición humana.

Orgías como aquelarres

Miguel Delibes abría su novela «Parábola del náufrago» con una cita del filósofo alemán Max Horkheimer: «Mi sentimiento principal es el miedo», indicando así la efectividad narrativa de una visceral e inevitable emoción. Entre orgías que semejan aquelarres, un paisaje nebuloso y ensoñado, situaciones de clara referencia mitológica y una fantasmagórica realidad social, se fija el origen de esta sobrecogedora ficción: «David, buen lector de Canetti, pensó que el miedo solía ser el vínculo fundamental de las masas y si seguían así las cosas no tardarían en formarse amplios grupos de individuos asociados por el pánico» (pág. 90). Un misterioso ser toca sutilmente a los personajes, una intangible presencia les encara a sus peores temores, palpando, a la manera de Maupassant, la incierta materia de lo desconocido en una novela de conseguidos registros narrativos: costumbrismo gótico, intriga policíaca, relato sentimental y lóbrega historia de horror.

Sobre el autor

Jesús Ferrero (Zamora, 1952) es un reconocido y sólido novelista adscrito a un realismo simbólico que ahonda en oscuras

pulsiones humanas y patentes contradicciones sociales

Ideal para...

profundizar en el concepto literario y filosófico del miedo como elemento de gran efectividad narrativa

Un defecto

Alguna situación que resulta de fallida verosimilitud

Una virtud

El logrado paralelismo que consigue establecer el novelista entre la realidad que nos rodea y la ficción mitológica

Puntuación

9