Literatura

Mechones de ingenio

El pelo, vello, pelusa, melena, cabello, mechón, pelaje... es la excusa para reunir a cuatro escritoras en sororidad, en alianza creativa entre pares y cómplices, y a una ilustradora en torno a una treintena de microrelatos por peluca. Lo que en el principio fue por los pelos derivó en unas páginas por las que pasa la vida: hombres, mujeres, padres, madres, hijos, gimnasios, consultas, maletas... Una hermosa y cruel descripción de situaciones y correlatos de encuentros y desencuentros. Historias que se complementan, y a veces se unen o se separan, a través del nexo que haga quien las lea. «Pelos» es una oda a los cinco millones de unidades que conforman el manto piloso de nuestra anatomía y a lo que gira en torno a él: la vida. Tan fragmentario en su escritura como unitario en su concepto, se sueltan la melena cada una a su modo: Isabel González desde el conceptismo emocional, Eva Díaz Riobello desde la pericia de provocar el asombro, Teresa Serván deleitándonos con la evocación e Isabel Wagemann como maestra del desasosiego.

El vello y lo bello

Son las Microlocas, como las bautizara Clara Obligado, a las que Virginia Pedrero les ha dibujado sus palabras conformando este volumen en la más pura tradición de escritura colectiva. Escritos con lirismo y precisión, son textos que pueden leerse al derecho, del revés, por autora o capítulo. Cada uno nos llevará por un camino, pero todos nos conducirán al mismo: a la falta de piedad hacia el vello y a la adoración por lo bello. No sé si estaré en lo cierto pero uno cree percibir los ecos de otras escritoras silenciadas, las que firmaron sin su nombre, los manuscritos que nunca vieron la luz, las que no disfrutaron de una habitación propia, a las que les arrancaron el moño o les quemaron las puntas. En estos tiempos líquidos, resulta crucial que nos sacudan la melena en un ejercicio de concisión lírica. Brevedad, hoy más que nunca, ¡cuán larga eres!