Pere Gimferrer, poemas de actualidad

Escritor y académico, Pere Gimferrer regresa con «Alma Venus», un extenso poema unitario, publicado por Seix Barral, en el que resurge su particular imaginario cultural.

–Vuelve a la poesía con «Alma Venus». ¿Cuándo escribió estos versos?

–Están escritos mucho después que «Rapsodia», mi libro anterior que fue publicado bastante más tarde de lo que fue escrito. Temía que «Alma Venus» pudiera dar la sensación de ser una secuela o, mucho peor, un «remake» de «Rapsodia». También he procurado que el lector no quedara saturado por el tema cultural. Procuro evitar que, aunque no sepa de dónde proceden las fuentes, cada verso funcione como tal.

–Es un libro que también está ligado a la actualidad.

–Las alusiones directas a la actualidad política, social o económica son entre un 10 ó 20 por ciento. El resto son de otra naturaleza. No es algo nuevo porque en los años 60, por ejemplo, ya hablé de la guerra de Vietnam o del Che Guevara.

–Ahora, incluso dedica un poema a Undargarín y la corrupción en Palma de Mallorca.

–Sí, y a temas más graves como la muerte de Lasa y Zabala o Paesa. Por cierto, ¿cuánta gente se acuerda de quién era Paesa? También aparece toda la cuestión sobre la unidad europea.

–Usted habla en ese poema de Urdanga.

–Le recuerdo que Urdanga era el nombre de un personaje de «Amadís de Gaula». Hay pocos que, fuera de Paesa, estén citados en el libro con su nombre completo. Por otra parte, no nos engañemos, en Palma hay mucha gente implicada.

–¿Por qué ese empleo de la realidad en su poesía?

–Hay algo que usted recordará y es el discurso de Galdós de ingreso en la Real Academia Española. Allí habla de «la realidad presente como materia novelable».

–¿Por qué ofrece una mirada tan pesimista de Europa en uno de los poemas de «Alma Venus»?

–Es un poema muy fuerte. ¿Pesimista? De Europa como realidad cultural, en absoluto. Nadie ha hablado con más dureza de todo esto en los últimos años que Fabià Estapé. Pero se habla de muchas más cosas. Por ejemplo, la parte europea cultural la han salvado los Carracci.

–¿La situación actual que se vive en Cataluña da para un poema?

–Después de este libro, tengo escritos varios, y algunos hablan de la historia catalana, aunque no tanto de la situación actual. Pero no me quiero adelantar porque tras «Alma Venus» he hecho más cosas, como un libro unitario en el que sale Cataluña. Tal vez se publique dentro de algún tiempo.

–Una de las páginas más interesantes del volumen es la dedicada a Juan Ramón Jiménez, además de asociarlo con Pasolini.

–Ese poema me costó bastante, especialmente el vínculo con Pasolini. Se basa en una cosa que poca gente recuerda y es que en el libro póstumo del director, «Amado mío», publicado por Seix Barral, cita aquello de «la blusa azul, y la cinta/milagrera sobre el pecho». Es una cosa extraordinaria, pero que no me extraña en Pasolini.

–Otro nombre propio literario al que cita es el de su amigo Rafael Alberti.

–Le quise mucho. Aquí hablo del Alberti que leí, así como del que conocí después. Cuando volvió del exilio le edité su obra casi completa en volúmenes con portadas ilustradas por Tàpies. También publiqué la segunda parte de sus memorias «La arboleda perdida» y tras su muerte, su obra completa. Él era un hombre muy interesante, diferente de la imagen pública que quería dar.