Ridruejo soriano

Al conmemorarse el año pasado el centenario del nacimiento de Dionisio Ridruejo (1912-1975), la editorial Gadir está reeditando su «Guía de Castilla la Vieja» (1974). Tras la publicación –prevista a volumen por provincia– de Segovia, aparece ahora «Soria,» tierras estas de especial significado para su autor, quien lleva (como muy bien nos aclara el prologuista Abel Hernández) en su apellido una entrañable etimología: «Río Duerejo», «Duero niño» atravesando el más conocido paisaje soriano. Además de la propia ruta geográfica, desfilan aquí tradiciones, historias, las leyendas y el folclore de una región de hondo calado literario: Antonio Machado sobre todo, pero también Bécquer, Tirso de Molina, Gerardo Diego o el «Poema de Mio Cid» y la disputada procedencia –Medinaceli o San Esteban de Gormaz– del juglar que lo compuso, confirman la riqueza intelectual y estética de estos parajes castellanos. Topónimos como la Laguna Negra, la mítica Numancia, Calatañazor o el Monte de las Ánimas, cercano a la ciudad de Soria, jalonan una impresionante ruta que incluye el arte y la arquitectura religiosa y civil, la antropología social y el costumbrismo cotidiano, siempre con la clásica sensibilidad estilística del autor de «Escrito en España». Numerosas fotografías, una útil actualización de datos técnicos y un minucioso cuidado tipográfico completan la calidad de esta inmejorable edición.