Historia

Una sociedad muy secreta

Nada hay más intrigante que una sociedad secreta. Es el marco perfecto para invitar al lector a una misteriosa aventura. «Los tecnólogos», de Matthew Pearl, reconocido autor de «thrillers» fantásticos de historia como «El Club Dante», vuelve a situar la acción a mediados del siglo XIX, durante el auge de la industrialización. Un estilo literario que ha dado lugar al «steampunk», con su estética de las máquinas de vapor y los inventos retrofuturistas.

Esta vez, sin embargo, el pretexto histórico es ajustado, pues Matthew Pearl parte de la creación del MIT, el Instituto de Tecnología de Massachusetts, justo al acabar la Guerra Civil, el auge de la ciencia aplicada y el entusiasmo de los nuevos inventos. Es un tiempo convulso, que Pearl relata con la pasión de quien conoce la historia y los conflictos que el maquinismo y las nuevas tecnologías tuvieron que librar con los luditas, las supersticiones científicas y el odio que de inmediato generó entre las élites de Harward, al admitir en el MIT a una mujer y becados de la clase trabajadora. Los argumentos a favor y en contra de la creación del MIT se resumen en este diálogo: «Cuando la máquina deshumaniza a su usuario, la ciencia se vuelve suicida». A lo que su protagonista responde: «Cuando se impide que el cerebro invente, se detiene a la naturaleza».

Tecnología y misterio

«Los tecnólogos» es una intriga muy bien trabada sobre unos inexplicables sucesos que sólo cuatro jóvenes científicos que estudian en el MIT pueden resolver a escondidas, pues está en peligro la pervivencia del propio Instituto. La aventura se arma con unos misterios insondables que estos detectives improvisados resuelven aplicando los métodos deductivos de la física, la química y la ingeniería. Los nuevos inventos remiten a la fascinación que el autor siente por las máquinas de vapor y la estética de los inventos de Julio Verne, cuyos exponentes más estrafalarios son «Wild, Wild West» y el «Sherlock Holmes» de Guy Ritchie. Aquí todo es menos aparatoso, ajustado al realismo tecnológico e histórico, pero con el mismo halo de nostalgia que este subgénero fantástico siente por la revolución industrial de la época victoriana. Para complementar el éxito editorial, su autor ha escrito una precuela de «Los tecnólogos», «The Professor's Assassin», protagonizada por el primer director del MIT, Barton Rogers.