Lina Morgan irá a una residencia tras recibir el alta

Lina Morgan
Lina Morgan

«La semana próxima darán de alta a Lina Morgan, es cuestión de días. Pero habrá que llevarla a una residencia –será la misma en la que ella ingresó a su hermana– para que esté bien atendida», me adelanta Daniel Pontes, que es desde hace años el alma y apoyo de la cómica. Buena noticia la de superar ese mal al que nadie pone nombre y que en diez meses internada no ha merecido ni un comunicado médico de quienes la atendieron. Se sabe que es pulmonar, exige oxígeno permanente y le impide comer por la boca. «El mal está ahí», prosigue contándome este ángel de la guarda de quien fue la protagonista de lo más taquillero que podía verse en el cine y en los escenarios españoles. «¡Vaya par de gemelas!» se eternizó en La Latina de tal manera que Lina acabó comprándole la compañía de Colsada en 1978 al comprometerse a trabajar a allí varias temporadas con lo que solucionaba la difícil programación de un local tan castizo. El de las «alegres chicas» sabía lo que hacía. Ya retirada, la actriz tiró la toalla en un local de tantos éxitos y se lo vendió por 700 millones de pesetas a los actuales propietarios encabezados por Jesús Cimarro. Han sido diez meses intensos, llenos de rumores, se trata de echar leña al árbol caído. Lina sigue negándose a recibir visitas y eso también ha generado supuestos de todo tipo. «Insiste en que no quiere ver a nadie, ella es consciente de su estado y la cabeza le funciona perfectamente. Conoce cómo va su economía y la mantengo al corriente de todos los gastos», concluye Pontes, sin querer entrar en el tema de la herencia. Pero recuerdo que alguna vez ella me había revelado que «Todo está perfectamente atado. La mitad iría a obras que tutelo desde hace años –como la del Padre Ángel con sus Mensajeros de la Paz–, siempre lo sostuvo y no dejaba de insistir en ello tras la muerte de su hermana Julia y habiendo ya desaparecido el benjamín de la familia, el inolvidable José Luis López Segovia.