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Miki Nadal: «El dinero va y viene, ¡que se lo digan a Pujol!»

No puede alejarse de la primera fila de la actualidad ni en las campañas publicitarias. A su faceta de humorista, presentador –«Zapeando» acaba de cumplir un año de emisión– y cantante en «Tu cara me suena mini» de Antena 3, ahora hay que unirle la de reclamo para la marca LG y su campaña de televisores «El tamaño sí importa», en la que junto a Fernando Llorente anima a los usuarios a renovar los aparatos obsoletos por unos más grandes y de mejor tecnología.

–¿El tamaño del sentido del humor importa?

–Siempre. Cuanta más gente lo tenga, más fácil es la vida; lo pasa peor el que no lo tiene porque las circunstancias no se lo permiten. Con humor te va bastante mejor, lo digo por experiencia propia: cuando no tengo ganas de hacer cosas, siempre intento forzar, tirar para adelante, y así el día se hace corto. Los bajones, que es algo químico, los combato con algo de raciocinio. Hay que ser optimista y, en seguida, en media hora, está resuelto.

–Pero, ¿qué es el humor?

–Es la siesta de los problemas. Una vía de escape: ese momento que tienes en el que no desaparece el problema, pero te ayuda a despegarte de él.

–¿Y evoluciona?

–Sí, se trabaja. Hay que hacer una investigación propia y se perfecciona con el tiempo.

–¿Qué tal en «Tu cara me suena mini»?

–Éramos personajes famosos que acompañábamos a niños anónimos. Te asignaban un chavalote; a mí me tocó el más jovencito. Me lo pasé muy bien y, de paso, aprendí mucho de tomarse la vida como un niño y no verla como un adulto.

– ¿Está acostumbrándose a ellos para cuando le toque?

–Me casé hace más de tres meses y me va a tocar pasar por la experiencia. Debería leer los libros de Frank Blanco. He aprendido de otras ocasiones cómo debo tomarme las cosas, y no soy de los de «déjame equivocarme». Me gusta que me lo digan.

–¿Ella se casó con usted por su dinero?

– Más bien por mi atractivo físico. Realmente, para estar con una persona coinciden muchos factores y estar a gusto es de los principales. Si veo que quiero pasar el resto de mi vida con ella, me embarco. El dinero va y viene, ¡que se lo digan a Pujol!

–Hablando de experiencias, ¿qué recuerda de la mili?

–Siempre ha sido una etapa que me gustó vivir, que me vino bien, incluso en las experiencias. Pero no repetiría. La disciplina está bien para organizarse, aunque como modo de vida no me cuadra. Soy un maniático del orden.

–¿Que haría si ahora le ofrecieran un papel dramático?

–Seguramente lo intentaría. Aunque no sería la primera vez, ya hice teatro clásico. La gente tiene una imagen predeterminada sobre mí. Trataría de hacerlo bien, adaptarlo un poquito a mi forma de ser. A muchos les sorprendería y quizá cause cierto rechazo o admiración.

–Siendo tan televisivo, ¿es aficionado a alguna serie?

–«Breaking Bad» es la última a la que he estado enganchado. Acabó y me dejó con un buen sabor de boca. La verdad es que suelen gustarme rápidamente. Y si puedo, intento ver algún capítulo. La nueva que sigo ahora es «Episodes», incluso creo que me parezco al personaje.

–¿Le atrae la televisión?

–Sí, la disfruto. Es donde me siento más a gusto y sobre todo en directo. Ya he hecho más de 2.000 programas. Me hace sentir cómodo estar trabajando en contacto con el público, y además tiene una ventaja: acabas y te vas.

–¿Qué es lo que más le gusta del medio?

–La inmediatez y la frescura que tiene el directo. Hay que estar pendiente en todo momento, y gustarte la improvisación porque no todo está atado, y en esos chispazos de improvisación me siento más fresco, más dispuesto y atento a lo que pueda recibir el espectador.

–¿Se atreve con todos los tipos de humor?

–Me tomo como un reto el inteligente, que llegue al mayor número de personas posible. El mayor triunfo del humorista es poder tocar diversos palos. Me seduce sacarle la sonrisa a un receptor. Ponerme en el papel del espectador y ver lo que le gusta a nivel personal. Tengo distintos amigos con distinto humor, y eso me encanta.

–¿Para conocerle mejor hay que verle en teatro, en la tele o en un corto?

–Lo mejor es en televisión porque es mi medio natural. Aunque para conocerme bien no hay nada como irnos de cañas y tomar algo y charlar de lo divino y lo humano. Me gusta solucionar problemas mundiales y elaborar proyectos exitosos en la mesa de una terraza. Son los mejores ratos.

¿Qué pasa realmente entre usted y Florentino Fernández?

–Flo y yo tenemos mucha química desde que nos conocimos hace 17 años trabajando con Pepe Navarro. Es sin duda la persona que más me ha hecho reír. Es lo que tiene el contacto y casi vivir juntos.

–Es socio de una productora que prepara «Palmeras en la nieve», ¿dónde más vamos a verle?

–También tengo que presentar «Cómo sobrevivir a una despedida» (2015). La verdad es que no me involucro demasiado en la productora, aunque sí que me gusta estar pendiente y me reúno con ellos. Sigo de gira con la «Mikipedia», he estado ahora en Las Palmas y ya hemos superado el programa 200 en «Zapeando», de laSexta.