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Pintura

Mónica Álvarez Careaga: "No somos una feria satélite, pero no me desligaría de ARCO"

Dirige la cuarta edición del encuentro de dibujo, que abre sus puertas en Madrid el próximo día 27 con una oferta amplísima y precios que van de los 400 euros a los 20.000.

Mónica Álvarez Careaga: "No somos una feria satélite, pero no me desligaría de ARCO"
Mónica Álvarez Careaga: "No somos una feria satélite, pero no me desligaría de ARCO" larazon

Dirige la cuarta edición del encuentro de dibujo, que abre sus puertas en Madrid el próximo día 27 con una oferta amplísima y precios que van de los 400 euros a los 20.000.

Cuando Mónica Álvarez Careaga puso en marcha Drawing Room siempre pensó en la idea de perdurar. Eso de ser flor de un día no va con ella. Esta es la cuarta edición que se celebra en Madrid y respira aliviada porque los objetivos se cumplen. Una veintena de galerías procedentes de Bélgica, Argentina, Japón, Portugal y España se darán cita en el Palacio de Santa Bárbara del 27 de febrero al 3 de marzo. Hacía falta un encuentro dedicado al dibujo y febrero –no podía ser otro mes– después lo explicamos, era perfecto para desplegar el lápiz, el papel y mucho más.

–Cómo ha evolucionado la feria en estos años?

–No sé si hemos tenido suerte con la definición del formato, pero en este tiempo apenas ha cambiado. Los galeristas presentan un número de tres artistas como máximo. Estamos dedicados al dibujo contemporáneo y nuestro caracter de hacernos internacionales va arraigando. De hecho, en octubre ya celebramos la primera edición en Lisboa.

–¿Existe un coleccionista específico que se dedica al dibujo?

–Existe y los buscamos constantemente. El coleccionista de arte contemporáneo busca obra y no repara en si es dibujo o no, aunque yo creo que quien va detrás de la obra sobre papel tiene una mayor vocación.

–¿A qué tipo de público tratan de atraer?

–Principalmente al coleccionista joven. Se muestran piezas que son más asequibles que las realizadas en otros soportes. Vivimos, además, un momento muy gráfico: anuncios, videojuegos, tatuajes... El mundo del dibujo se ha instalado en la conciencia social para quedarse. Y también se ve bastante en la decoración.

–¿Renacimiento, pues, del dibujo?

–Lo hay.Y vamos a aprovecharlo. Ten en centa que se concibe como una preparación de una obra mayor, de la pintura y la escultura. Tenemos gabinetes maravillosos que albergan los museos y que no están a la vista del público. En Drawing Room lo que hacemos es una valoración del dibujo en sí mismo. Y ahí sí que puedo decir que existe un «boom».

–Hábleme de los artistas que van a estar presentes.

–Seleccionados tenemos a 40 de los que 17 son mujeres, casi la mitad y cada vez son más jóvenes. El panorama se ha rejuvenecido y esa es una muy buena noticia. En las galerías tradicionalmente se ha dado una desigualdad en cuanto a la mayor presencia de los hombres, aunque se licencien más mujeres, lo que no quiere decir que traten temas específicamente femeninos.

–¿Qué temas van a tratar?

–La oferta es amplísima, pues la feria se caracteriza por la diverisas y la disparidad. Tenemos un dibujos geométrico y minimalista, como el de Teo González, por ejemplo; otro está poblado por imágenes más infantiles, caso de Edgar Plans, que expondrá en una galería bonaerense; incluso otros de inspiración neorromántica, de Emmanuel Lafont, al que llevará Justo Giner.

–¿Y si tuviéramos que destacar alguno un poco especial, de qué nombres me hablaría?

–Rubén Tortosa, por ejemplo va a mostrar una máquina que dibuja el vuelo de un ave a través de una aplicación que sigue sus movimientos en el cielo. Es un dibujo automatizado. O John Franzen, que con «Una línea, una respiración» realiza un dibujo que acompasa con su respiración, pues busca que el dibujo se relacione con su cuerpo. Paula Sanz Caballero se centra en el collage textil, es decir, en el dibujo sobre la tela.

–Diversidad hay.

–Sin duda. Hay mestizaje, se utilizan técnicas híbridas.

–¿Alguien que dibuje con bolígrafo?

–Pues claro. Nuria Riaza. Solo Bic y de color azul.

–Es una feria para recorrer sin relojes.

–Eso es. Son trabajos que exigen detenimiento y contemplación y un tiempo para disfrutarlos.

–Dígame que hay vida antes y después de ARCO.

–Ni somos ni tenemos vocación de feria satélite, fíjate que la de Lisboa se celebra en octubre y en esa fecha no coincidimos con nada. ARCO es tan potente y atrae a tanto público que hay para todos, aunque durante este mes la oferta se ha centralizado de una manera brutal. Yo no me atrevería a desligarme de ella y lo reconozco totalmente. ¿En qué otro momento del año podrías disfrutar de la presencia de coleccionistas iberoamericanos sino en el mes de febrero?.

–Quiero comprarme una obra en Drawing Room, ¿de qué abanico deprecios estamos hablando?

–Desde 400 euros hay trabajos, dibujos pequeñitos estupendos, hasta 20.000. La horquilla es tan amplia como asequible.

–¿Sigue siendo fundamental el bolsillo para comprar arte?

–Todos miramos el precio, eso es innegable, así que el dinero cuenta a la hora de hacerse con una obra. Pero además te tiene que gustar, debes querer disfrutarla, vivir con ella, que te apetezca mirarla cada día, que no te canse. La obra de arte irradia su mensaje, habla otro lenguaje distinto.