Lágrimas en la lluvia: muere Rutger Hauer, el replicante de "Blade Runner"

Interpretó el monólogo más impactante del cine contemporáneo

Rutger Hauer
Rutger Hauer

Interpretó el monólogo más impactante del cine contemporáneo

Philip K. Dick murió poco antes de que «Blade Runner», basada en su «¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?» (1968), estuviera culminada. Nunca la llegó a ver, pero intuyó al menos que una escena en concreto, la del encuentro final entre el replicante Roy Batty y el caza recompensas Rick Deckard, podía pasar a la posteridad. El guionista David Peoples le hizo llegar el borrador del guión en 1981. Y el escritor confesó haberse conmovido con la muerte del replicante: «Peoples hizo una cosa que me hizo llorar y no está en mi libro», confesó. Esa «cosa que hizo llorar» al maestro de la distopía figura hoy en cualquier lista de mejores monólogos de cine que imaginarse pueda.

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La despedida del frío e implacable Roy, un androide que revela su profunda humanidad en el trance final, herido bajo la lluvia, con una paloma en las manos que escapará ante el último aliento en una poética toma, con Rick como único testigo, se cuenta entre los momentos más sublimes del séptimo arte. «Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir».

Ayer, el actor que pronunció el famoso discurso de aquel replicante modelo Nexus-6 de combate, Rutger Hauer, de 75 años, recibió sepultura en Utrecht (Holanda) tras fallecer el miércoles debido a una «corta» enfermedad, según ha trascendido. Fue precisamente él quien la noche antes de rodar aquella secuencia con Harrison Ford, dio forma final a aquellas frases. Peoples y Ridley Scott, director de esta mítica cinta, estuvieron de acuerdo con los cambios. Probablemente no eran conscientes de la oleada de vellos de punta que desde 1982 hasta este mismo instante sigue despertando un discurso que bien podría valer para resumir la muerte, cualquier muerte, de cualquier hombre.

Hauer llegó a Hollywood en el año 80. Sus trabajos con Paul Verhoeven (que tampoco tardaría en derivar en la Meca del Cine) le pusieron rumbo a Los Ángeles, donde se enfrentó a Stallone en “Halcones de la noche”. El éxito de “Blade Runner” al año siguiente haría de este actor de imponente presencia y mirada magnética un intérprete cotizado en los años siguientes. Volvió a trabajar con Verhoeven, esta vez ambos en Hollywood, y rechazó ser “Robocop” a las órdenes de su compatriota. Filmes como “Lady Halcón”, “Carretera al Infierno”, “La leyenda del santo bebedor”, “Escape de Sobibor” y “Batman: Begins”, entre otras, muestran su versatilidad. Nunca logró un papel tan icónico como el del replicante. Ni siquiera protagonizó numerosas cintas, siendo más bien secundario durante largos tramos de su carrera. Pero desde 1982 estaba todo dicho en su carrera.