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Sr. Chinarro: “Mi única ambición literaria es que se imprima mi novela en papel reciclado. Me dan pena los árboles”

Publica “Reality show”, un álbum de personajes y con su sello, entre la poesía y el refranero

Antonio Luque, es decir, Sr. Chinarro
Antonio Luque, es decir, Sr. Chinarro David Molina Grande

Su nuevo disco está compuesto por una galería de personajes con nombre, aunque sin apellidos. Personas que se enfrentan al despido de una multinacional, al fracaso sentimental, la adicción a las tecnologías, al poder de la audiencia y a la masa de las redes o al castigo divino de ser un falso autónomo. Se trata del «Reality Show» de la cotidianeidad, el título del nuevo disco de Antonio Luque (Sevilla, 1970), Sr. Chinarro, que sigue nutriéndose del material amargo de la realidad para hacer canciones alegres, que elevan y piden ser cantadas o silbadas como un goce más de la vida. «Bueno, pues a ti te parecen amargas, pero yo creo que me he quedado un poco corto. Lo que pasa es que no quería cargar las tintas porque luego dicen que soy un cenizo», dice Luque al teléfono.

Los personajes de las distintas canciones conforman un disco social y costumbrista. «Precisamente me he puesto a escribir mi segunda novela y estoy haciendo personajes y todos ellos surgen de cosas determinadas de distintas personas, porque todos tenemos todos los personajes dentro. Nosotros mismos desarrollamos el personaje que más conviene dadas la situación que vivimos. Hacer una canción me obliga a coger algo de una persona y obviar el resto, y por eso es fácil que alguien se sienta identificado con ello, porque es un rasgo de la personalidad universal», asegura Luque. Así que nuestras vidas, en el fondo, son intercambiables: «Claro, ese es el ‘’reality show’' en el que vivimos, que es una mierda para casi todo el mundo. El colmo me lo contó un seguidor, cuya mujer, cuando escuchó el tema del despido de la multinacional de este disco –se refiere a ‘’Sexo, mar y sol’'–, le dijo a su marido completamente en serio: ‘’Oye, no vayas contando mi vida por ahí a tus artistas favoritos’'. Hasta ese punto vivimos lo mismo».

Luque sigue encontrando una razón para hacer canciones en escucharlas. «Mientras descubra artistas que me encantan, no me costará porque trataré de hacer algo igual de bueno. Dicen que cuando un judío lee un libro está pensando en realidad en cómo hacerlo. Pues yo lo escucho y pienso en ver qué se me pega. Quiero hacer uno con sintetizadores y empecé a comprarlos y ya tengo un montón, pero no he hecho el disco maldito –ríe–. El caso es que escucho mucho. Si veo algo que quiero hacer, seguiré escribiendo para intentarlo, todo para que al final me salgan los temas que me salen siempre». Luque publicó su primera novela, «Exitus» (El Aleph), hace una década y siempre ha mencionado el esfuerzo ímprobo de aquello y la escasa recompensa. «La verdad es que hoy me he levantado con ganas de abandonar la novela y solo llevo una décima parte. Uno quiere hacer una cosa superguay y al final te sale lo que te sale. Lo que sí me da penilla es el papel. Que corten árboles y eso para publicar mi novela... pero, bueno, esperemos que sea con papel reciclado. Puedo decir que esa es mi única ambición literaria».

Del conjunto de su obra musical, a lo largo de 30 años y 18 discos ya, no tiene opinión. «Para mí no significan nada. Si significaran algo, dejaba de hacerlos. El tiempo pasa muy rápido pero yo solo pienso en el que me queda y lo que voy a hacer con él. Agua pasada no mueve molino, y, si lo mueve, ya me lo dirá el sello cuando me liquide los ‘’royalties’'», ríe Chinarro.