Andrés Calamaro: «Ya debería saber cómo mentir escribiendo»

«El público es el dios que decide el destino de las canciones», asegura Calamaro
«El público es el dios que decide el destino de las canciones», asegura Calamaro

Ya está dicho. Vuelve Calamaro en su mejor versión discográfica.

-El tono del disco es íntimo e introspectivo. ¿Fue deliberado?

-En un disco todo es deliberado; lo que no puedo garantizar es la intimidad de estas canciones. Las introspecciones son ambiguas en un disco, hacemos canciones que necesitan letras que salen de adentro. A veces son parte del pensamiento de alguien o frases reunidas como excusa para cantar, que no es un ejercicio de introspección. Pero el disco tiene una tendencia acústica, y si es íntimo e instrospectivo, podría ser hondo. Bien por él.

-¿Cómo se filtró en las canciones la pérdida de Luis Alberto Spinetta?

-El episodio cruel del destino fue más influyente de lo que quisiera confesar. La pérdida de un icono cercano y amado desató una serie de episodios con consecuencias. Sólo puedo comentar que, a veces, escribimos en la profundidad de los abismos de la conciencia, y le entregamos demasiado a la música del sol naciente.

-¿Piensa volver a su lado más rockero o más «canalla»?

-No me fui, pero todavía puedo volver. De ese lado son algunos de los descartes inevitables en la seleccion del formato «long play». Los «bonus tracks» de «Bohemio» están en Soundcloud.com/a-k-25 y pueden escucharse gratis, «free as a bird». Click to Play. Son 2.000 «bonus tracks». Y les invito a escucharlos. «Cazador de ateos» y «Blues y orquesta» son dos de ellos. Pero ocurre que no puedo volver de donde nunca me fui.

-¿Le da más alegrías su repertorio «reposado»? ¿Cree que en esos temas están sus himnos rotundos?

-Es una buena pregunta o una afirmación. Es válido esperar marcha y rock explícito, pero muchos himnos de rock también son tremendas baladas (de rock). El rock reposado ofreció páginas gloriosas a la historia del género. Algunos estilos demandan una velocidad concreta: el tempo, la velocidad del compás, determina mucho. El flamenco o la música afrocubana cambian de nombre según la velocidad del compás. Pero el rock lento lo hacen todos los artistas del género. Los himnos antes se llamaban «clásicos», y un buen músico debería generar –al menos– un himno cada dos discos. El público decide, es el dios que señala el destino de las canciones. Y el tiempo.

-Es usted muy prolífico. Con el tiempo, ¿hacer canciones se vuelve fácil?

-Más fácil, más difícil y todo lo contrario. Se hacen en el local de ensayo, como arreglos para una banda. Y se escriben en la soledad. Lo difícil empieza cuando las canciones empiezan a llegar en fila.

-¿Crea desde su propio personaje o desde su esencia y experiencia?

-Quisiera ser más ficcionario. Ya debería dominar el oficio, y los impulsos espontáneos, para escribir canciones ficciones. Mentir más.

-Hay un homenaje a Radio Futura y su «plástico fino y tacto divino»...

-Tengo esa frase en la conciencia subacuática. Algunas frases del rock son como citas de Shakespeare. No necesariamente fue un homenaje pensado. Ya grabé una versión de «Veneno en la piel». Es un clásico que muchos cantamos demasiadas veces en silencio o en la ducha.

-Me ha emocionado «Dentro de una canción». ¿Vive usted dentro de una o de muchas canciones?

-¡Gracias! La broma de esta canción también es un doble sentido elegante. «Dentro de una canción» también anticipa lo que va a ocurrir cuando la próxima canción termine. Lógicamente, tambien se entiende como el contenido de una canción. Aunque una canción es su propio envase, es otra teoría respetable.

El «tiempo real» del amor y la muerte: los toros

En su cuenta de Twitter, y en cualquier entrevista en la que se lo permiten, Calamaro habla de toros. Dice que lo que le emociona de la tauromaquia es «aprender a percibir detalles únicos y ocurriendo en el "real time"del amor y la muerte. Tengo todo por verlo y aprenderlo. Dignifica la existencia del ser humano, ni hablar (la existencia) de toros que conocen mucho más que el frío matadero». Sobre Argentina y España: «Me siento muy bien en España y sus regiones, naciones, autonomías y lo que el destino reserve para España como concepto nacional y funcional. Y me gusta mucho mi vida según transcurre en Argentina. Argentina no es el país que soñamos pero la queremos mucho». ¿Y fútbol? «Me gusta el desempeño superlativo y ver grandes partidos. Tengo amistad con mucha gente del fútbol, y supongo que algunos escuchan mis canciones. Soy madridista y del Independiente de Avellaneda, que sufre una temporada en el infierno».