Black Oak Arkansas, 40 años de mala suerte

Tras ganar millones de dólares, cayeron en desgracia. El grupo publica un disco de canciones inéditas

El grupo, en una imagen promocional de la década de los 70
El grupo, en una imagen promocional de la década de los 70

Llegaron a ser teloneados por Bruce Springsteen, y tocaron con The Who o los Rolling Stones. Vendieron cinco millones de discos y en 1973 fueron la banda con mayor recaudación en gira en el mundo. Actuaron ante más de 200.000 personas en la California Jam del año siguente y John Lennon dijo de ellos que eran «adelantados a su tiempo» a pesar de que su estilo de rock sureño no era exactamente el sonido del beatle. Pero Lennon tenía razón, y muchos años después Axl Rose (Guns N' Roses) o Black Flag tomaron la inspiración de Black Oak Arkansas, un grupo que ganó millones de dólares y después se enfrentó a una increíble secuencia de infortunios. Cuarenta años después, la banda ha rescatado del cajón del sello Atlantic 10 temas inéditos que se publican en «Back Thar N'Over Yonder». Un poco de bluegrass, algo de country, también rock psicodélico para completar una fórmula «hillbilly psycho-boogie», que ha vuelto a ponerse de moda.

Fue el fundador de Atlantic, Ahmet Ertegun, el que descubrió a los de Arkansas. Puso a trabajar con ellos a Tom Dowd, productor de Eric Clapton y de los Allman Brothers, y al poco tiempo estaban dando 250 conciertos al año. Ganaron tanto dinero que se convirtieron en los terratenientes más importantes del estado de Arkansas y fueron ellos los que dieron su primer paseo en limusina al entonces joven gobernador del estado: Bill Clinton y señora. «Era una persona encantadora, es lo que puedo decir...», comenta con humor el guitarrista Rickie Lee Reynolds. «Éramos muy conocidos en todo el estado, porque además de comprar algo de tierras para tener animales y parte de ellas para que quedasen como reserva natural, en su día donamos mucho dinero a la beneficencia y a proyectos sociales en cárceles, adonde llevábamos guitarras para los reclusos», explica.

Después de estar en lo más alto, el mánager de la banda se esfumó con todo el dinero del grupo, y los miembros sufrieron toda clase de desgracias: divorcios, acidentes de coche, detenciones por posesión de drogas, graves problemas de salud, la muerte de algunos de los músicos, periodos de indigencia de unos cuantos y los que se libraban, a prisión. Todos perdieron sus posesiones sin excepción, hasta que ya no les quedó ni el catálogo de sus canciones que, en los 90, terminó subastado en eBay en el colmo del esperpento. Las batallas legales eran infinitas y los músicos no tenían dinero más que para un abogado de oficio. «Si miro hacia atrás me doy cuenta de que hicimos cosas mal, pero no fuimos malos chicos. Piensa que durante dos años enteros dimos 600 conciertos. Entregábamos dos discos al año. No estábamos en casa, no vimos a nuestros hijos. Estábamos trabajando y ganando el dinero que luego nos robaron. Así que, si preguntas por nuestro peor enemigo, está claro, fue nuestro mánager, y después, nosotros mismos, por no tener el control», dice el guitarrista. Ganaron millones, gastaron millones y perdieron millones. El destino también quiso que casi todos sus teloneros, desde Springsteen a Lynyrd Skynyrd o Kiss, terminaran teniendo una carrera mucho mejor que la suya, en ocasiones llegaron a leyendas, mientras que a los de Arkansas les ha quedado sitio en una nota a pie de página. A pesar de todo, los miembros del grupo siguieron en contacto, «como si fuéramos un grupo de niños que ha sufrido abusos en la infancia, percibiendo nuestra carrera como algo irreal y traumático. Y eso que nos lo pasamos muy bien, me puedes creer. Pero parecía imposible que este día llegara», asegura Reynolds.