Bunbury llena Zaragoza de energía y rock ante un público entregado

Un auditorio en el que apenas han quedado huecos vacíos, lleno de rockeros de todas las edades completamente entregados

El cantante zaragozano Enrique Bunbury continúa su gira «Palosanto Tour 2014» con una parada obligada en la tierra que le vio nacer, Zaragoza, ante un auditorio en el que apenas han quedado huecos vacíos, lleno de rockeros de todas las edades completamente entregados.

Enrique Ortiz de Landázuri Izarduy, nombre verdadero del rockero aragonés regresa a casa para volver a ser profeta en su tierra, como lleva siéndolo desde los tiempos en que era el vocalista de Héroes del Silencio, ahora ya historia de la música no solo en Zaragoza, sino en todo el mundo hispanohablante.

Bunbury, que comenzó esta gira "Palosanto"en México, al que le siguieron otros diez países latinoamericanos, se vio obligado a cancelar los primeros conciertos de su gira por enfermedad de Jordi Mena, el guitarrista de la banda que le acompaña, "Los Santos Inocentes".

Tras reanudar su gira hace dos días en Barcelona, ha vuelto a orillas del Ebro con más fuerza que nunca a inundar el pabellón de rock, presentado en diferentes envoltorios, pero de rock al fin y al cabo, su gran seña de identidad.

El concierto le ha servido para presentar a sus fieles su último trabajo, "Palosanto", un rock más cercano a lo melódico con un sello más moderno, huyendo de "lo retro"que en ocasiones a inspirado a Bunbury en anteriores trabajos, como en su anterior álbum, "Licenciado Cantinas", donde rinde tributo a los sonidos latinoamericanos en clave de rock.

Pero no ha dejado de lado temas clásicos de sus anteriores álbumes, como "Radical Sonora"y su "Contracorriente", canción con la que han estallado buena parte de las gargantas presentes en el pabellón maño.

Bunbury salía al escenario con casi 20 minutos de retraso sobre el horario previsto con un aplauso atronador mientras sonaban como introducción las notas del vals número dos de Shostakovich con una imagen de un ovni en las pantallas.

Seguidamente, el clásico preludio dejó su puesto a las poderosas guitarras, a la potente percusión y a la inconfundible voz de Enrique, quien de nuevo hizo gala de un directo impecable e irrepetible.

El tema encargado de romper el hielo fue el primer sencillo de "Palosanto", titulado "Despierta", con una actuación a la que acompañaba una proyección en la que aparecían diferentes líderes del continente americano en televisiones con una letra que repetía "Despierta, todo ha cambiado".

Tras varios temas en los que consiguió saciar el apetito de un público hambriento de buen rock, el artista se dirigió a sus paisanos con un "hermanos y hermanas, qué placer estar con ustedes, estar en casa".

A este aperitivo le siguieron varios platos fuertes, como "El club de los imposibles", "Ódiame"o "Hijo de Cortés", con los que se ve a la perfección la evolución que ha vivido Bunbury desde que abandonara Héroes del Silencio a mediados de los 90, pero con los que demuestra que, a pesar de sobrepasar holgadamente la cuarentena, no ha perdido su esencia ni su energía de viejo rockero.

El escenario elegido no podía ser más propicio: el Pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza, que toma su nombre de aquel príncipe recién proclamado Rey y en el que Bunbury, ha seguido sus pasos y se ha autoproclamado, una noche más, rey del rock español.

Ahora, le aguardan Bilbao, Madrid y Valencia, a la espera de retomar los conciertos suprimidos en Valladolid, Santiago, Granada y Sevilla.

Y en julio, cruzará el charco de nuevo para visitar varias ciudades de los Estados Unidos y, posteriormente, unirse al cantautor argentino Andrés Calamaro en varias plazas de México, donde se ha convertido también en toda una eminencia musical