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Karita Mattila, quien tuvo retuvo

Tiempo de lectura 2 min.

07 de mayo de 2016. 11:09h

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7/5/2016

Obras de Poulenc, Duparc, Brahms, Sallinen y Marx. Soprano: Karitta Mattila. Piano: Ville Matvejeff. Teatro de la Zarzuela. Madrid, 3-V-2016

Tras 22 ediciones no es fácil tener dos debutantes –ambos finlandeses- en el ciclo de lied del Teatro de la Zarzuela y el CNDM, pero así ha sucedido esta semana con Karita Mattila y Ville Matvejeff. Mattila (Finlandia, 1960) es una de las grandes sopranos dramáticas de los últimos tiempos, con grandes éxitos desde su debut en el Covent Garden (1986) como Fiordilligi. Entre ellos caben destacar sus Salomé y Katya Kobanová en el Met. Sus principales características son la entrega e intensidad dramática que transmite en cada una de sus interpretaciones, por encima de la intrínseca calidad vocal. Lo dejó bien claro en su recital madrileño, aunque sus mejores tiempos ya hayan quedado atrás.

Fue de agradecer el original programa, compuesto por obras de Brahms, Poulenc y Duparc en la primera parte, recordando que posee el título francés de «Caballero de las Artes y las Letras» y de Aulis Sallinen y Joseph Marx, casi dos casi desconocidos en estos lares, en la segunda. Esto último no ayudaba a caldear más el ambiente, pero la soprano lo logró derrochando energía. Y es mucha la que le queda, ya que en ella se cumple el refrán «Quien tuvo y retuvo», por más que los agudos se tensen y los pianos palidezcan. Su intensidad y sensualidad se imponen. Fueron muchos los bravos de un público que no llenó el teatro, gracias también a la comunicación que logró y que redondeó con la propina de un tango cantado en su idioma natal. Oír para creer.

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