Los marcianos toman el FIB

The Chemical Brothers arrasan en la segunda noche del festival, en la que brilló con fuerza Jamie XX

La puesta en escena de Chemical Brothers estuvo en consonancia con su impacto en el FIB, brillante
La puesta en escena de Chemical Brothers estuvo en consonancia con su impacto en el FIB, brillante

The Chemical Brothers arrasan en la segunda noche del festival, en la que brilló con fuerza Jamie XX

Ya la segunda noche, Chemical Brothers aparcaron el ovni en algún secarral y se subieron al escenario para hablar en lenguas extrañas, para comunicar un mensaje encriptado en robótica acústica. Sus majestades de la electrónica reinaron en la segunda noche en la que lo más interesante se hizo tras la mesa de DJ: especialmente Jaime XX, delfín del género tras los platos, que fue la otra gran aparición alienígena de la noche con un memorable concierto. Sin embargo, los de Manchester, iconos y padrinos, demostraron que la veteranía y el aroma a clásico no están reñidos con la vigencia.

Parece mentira que el dúo formado por Tom Rowlands y Ed Simons siga arriesgando. Sin concesiones ni facilidades, aplicaron un sonido duro y musculoso a canciones tan efectivas como «Hey Boy, Hey Girl», que eligieron para abrir la sesión. Incluso retorcieron alguno de sus temas más populares como el hit de nueva cosecha que es «Go», e introdujeron homenajes a la historia musical de su ciudad con samplers de «Temptation» de New Order reconociéndose como parte del linaje de una escuela que cambió en panorama musical en una década de gloria. Además, los espectaculares visuales, láseres en 3D y hasta marionetas gigantes que presentaron en sincronía con la música contribuyeron a crear un ambiente hosco y ajeno, perfecto para la rugosidad de temas como «Star Guitar», «Block Rockin’ Beats» y «Galvanize». Ellos se presentan siempre en la penumbra, a contraluz como un «deus ex machina» que gobierna sobre imágenes en vídeo de robots, monstruos, seres alienados abandonados a su suerte, entregados a los beats, como lo estaba gran parte de las más de 30.000 personas que ocupaban el escenario principal pasadas las tres de la mañana.

Si los Chemical Brothers brillaron fue en parte porque hay una nueva generación de músicos que se lo están poniendo difícil. Es el caso de Jamie XX, que se ha sacudido la moñoña tristona de The XX, y como dj y productor en solitario tiene una cara elegante para hacer los discos y otra cruda y rabiosa para el directo, como el del FIB, una exhibición frenética de ritmos desaforados. Tan rápido iba Jamie dando cera que hasta se trabó en alguna ocasión, pero eso es lo que pasa cuando se hace música en directo, algo que a David Guetta nunca le ocurre. Una vez más, buena parte de lo más interesante que sucede en el FIB tiene lugar en este escenario (este año de nombre Visa), que ayer se quedó pequeño en el concierto del británico.

- Momentos bizarros

Durante la jornada hubo tiempo para unos cuantos momentos bizarros. El primero lo protagonizaron las islandesas Reykjavíkurdaetur, como advertíamos aquí ayer. Quince raperas que forman un colectivo (casi un comando) anfetamínico y alienígena que no se detiene un segundo en escena, tanto como para no saber si ayer estaban las quince o no. En su último tema, una reivindicación feminista «a favor de la desnudez si es lo que nos da la gana y sin tener que ser vejadas por ello», fueron consecuentes e hicieron lo que cantan: desnudarse alegremente. A este respecto, y pese a lo sensibilizados que estamos ante los casos de acoso en las Fiestas de San Fermín de Pamplona y otros festivales de música como el BBK, donde hubo un detenido por agresión sexual (nada comparado con las quince violaciones y 40 denuncias por agresiones registradas en dos festivales en Suecia en un solo fin de semana), hasta el momento todo transcurre sin incidentes en el FIB.

Y si las anteriores llegaban del lejano satélite islandés, no menos extraplanetaria resultó la actuación de Kero Kero Bonito, un cruce entre el «grime» y el «anime». La vocalista, Sarah Midori Perry, lanza palabras sueltas en inglés o japonés sin dejar de saltar y sonreír. Simpática como si Shin-Chan se pusiera a rapear, el carisma de Perry, y su pronunciación de fuerte acento japonés, es el que lleva el peso de la actuación y cae tan bien que uno se iría con los tres a tomar sushi, sake y karaoke cualquier día que tengan libre. Otra cosa es que sea difícil tomárselos en serio como músicos y evitar pensar que lo suyo es una marcianada. Pero, para naíf, las reinas Hinds. Las madrileñas abrieron el escenario principal con mucha motivación y buen resultado, aunque sean probablemente el grupo que más enfrentamientos ha generado entre los aficionados españoles en los últimos años. Hay quienes las encuentran insustanciadas y quienes las ven fascinantes y genuinas. Ayer los dos bandos salieron reforzados porque se mantuvieron fieles a su esencia simple que las ha convertido en fenómeno en Inglaterra.

Para los aficionados al rock de un poco más de entidad, The Vaccines. Por fin han dejado de ser esos segundones interesantes para ocupar el puesto de estrella que por canciones merecen. Y eso que el viernes tuvieron una oportunidad de oro para arrasar y se quedaron a medias. Y no será porque no tocaran «Post Break up Sex», «If You Wanna» y «Teenage Icon», algunos de sus temas más contagiosos, sino por una falta de volumen o quizá de actitud. Puede que les traicionara el sonido, pero en todo caso sería una excepción en el FIB donde, a diferencia de la mayor parte de festivales que es por donde se desangran, aquí no se escatiman medios ni potencia. La tercera jornada prometía llenazo a juzgar por el incremento diario de la afluencia, a cuenta de una programación más enfocada hacia el rock con Muse como épicos cabezas de cartel.

Un «fiber» llamado Pedro Sánchez

Y si hablábamos de seres de otros planetas en el mundo musical... allí estaba el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, que ha reconocido su afición por la música «indie» (Los Planetas, La Habitación Roja, Lori Meyers) y se le vio por la zona VIP del FIB adonde había acudido seguramente para ver a la banda valenciana. Ataviado con camiseta negra y junto a compañeros del partido socialista de Benicàssim, Sánchez podría alargar su estancia en el festival para ver a los británicos Muse. Los actores Arturo Valls y Ernesto Sevilla también disfrutaron del festival, y, de forma más discreta, estaba también entre los asistentes la vicesecretaria de estudios y programas del PP, Andrea Levy.