Ludovic Navarre: «Me siento un poco como un director de orquesta»

Cantante. Es el alma de Saint Germain. Con su nuevo trabajo, dedicado a Mali, descubre la esencia de África. Y presenta su trabajo en Madrid y Barcelona

Ludovic Navarre, alma máter de Saint Germain, lleva más de dos décadas en activo dando forma a una suerte de electrónica poliédrica que acoge en su seno diferentes palos musicales. Amante del jazz, el músico francés se interesa ahora por los sonidos africanos en un disco homónimo –el primero de estudio en quince años– lleno de referencias a la música de Mali. Un viaje colaborativo poblado de beats digitales e instrumentos tradicionales que bien merece una oportunidad en directo.

–Su nuevo álbum presenta una fuerte influencia de la música de Mali. ¿Cuándo inició su idilio con los sonidos del país africano?

–Llevo mucho tiempo escuchando la música de allí; para mí la música de Mali es la más parecida al blues. Además, en París es fácil encontrar músicos de aquel país, ya que existe una gran comunidad en la ciudad, en mi barrio. Me interesaba sobre todo conseguir un sonido de raíz con instrumentos tradicionales.

–La canción que abre el disco presenta un sample del legendario bluesman ya fallecido Lightnin’ Hopkins.

–Junto con John Lee Hooker, él es mi músico de blues favorito, sobre todo por la manera en la que toca la guitarra. Ya había utilizado un sample suyo en 1994 en una canción que titulada «Alabama Blues». Es el tema que me abrió las puertas del mercado internacional.

–En su nuevo trabajo hay muchas voces invitadas. ¿Nos puede enumerar las más destacadas?

–Grabamos las voces en Bamako (capital de Mali). Una de ellas es Nahawa Doumbia, que canta en Sittin’ Here. Es una gran artista de Mali. También pude descubrir a Zoumana Tereta, una gran voz. Él es un artista que toca el so kou (parecido al violín) en «How Dare You». Es uno de los mejores intérpretes de so kou del país. Las voces de Adama Coulibaly y de Fanta Babayogo se grabaron en París, ya que viven allí.

–¿Hasta qué punto fue difícil coordinar todas estas colaboraciones?

–Empecé a grabar a los músicos uno a uno. Con la manera de tocar de cada uno la música evoluciona. Después de haberlos grabado empecé a trabajar yo solo, con un nuevo patrón, incorporando todos los elementos. Puedo pasarme un mes entero con una misma canción.

–Usted es un artista que se mueve muy bien entre diversos géneros (jazz, electrónica, blues, música africana) sin caer en el pastiche. ¿Cuál es su fórmula para hallar el equilibrio?

–Mi estilo sería el deep house mezclado con jazz, blues o reggae y ahora con instrumentos africanos. Cuando empiezo a trabajar en una nueva canción ya sé de antemano lo que quiero, tengo siempre una visión global. En este álbum lo difícil fue unir la manera de hacer de los músicos de Mali con mis ritmos electrónicos; me tuve que adaptar a ellos.

–¿Ha descubierto algo nuevo de África durante la grabación de Saint Germain?

–El continente africano tiene muchas voces diferentes, maneras diferentes de cantar, distintos instrumentos. Por ejemplo, la música de Etiopía no tiene nada que ver con la de otro país. Escucho mucha música de África del sur, deep house de esa zona más concretamente. Hay algo en la producción que hace que reconozcamos el sonido enseguida, es una cosa única. Artistas como Black Coffee, Culoue de Song, Boddhi Satva...

–«How Dare You» es la canción más potente de su nuevo trabajo. Se puede casi bailar al son de sus notas.

–«How Dare You» está dedicada al encuentro entre el blues americano y el blues africano. Tenía ganas de mezclar la voz del bluesman R. L. Burnside con la voz de Zoumana, el cantante de Mali. Me gusta la idea de unir voces de cada continente.

–En pocos días visitas España. ¿Qué formato tiene su actual gira?

–Somos ocho en el escenario. El concierto dura algo más de una hora y media. Giro con los mismos músicos que han grabado el disco, así que en concierto el público va a poder escuchar los instrumentos africanos: kora n’goni, lamele n’goni, guitarra, balafón... Mi papel es algo a medias entre el compositor y el director de orquesta, ayudo a los músicos a adaptarse a un marco de música electrónica.

–St Germain fue una de las propuestas que dieron forma al «french touch», nombre con el que se conoció la escena electrónica francesa de los noventa que capitaneó Daft Punk. ¿Qué recuerdos tiene de esos años?

–No he seguido nada de la electrónica de los últimos años. Aún tengo amigos de los años noventa como DJ Deep o Alex de Tokyo. Me acuerdo de cuando la expresión french touch apareció en la espalda de una chaqueta creada por el sello francés F Communications, que ponía: «We Give a French Touch to House». Nunca he estado implicado en el movimiento de clubbing, tan sólo he ejercido un par de veces como DJ de hecho; tampoco he firmado muchos remixes. En 1995 hice mi primer concierto con músicos en el escenario, lo que era algo nuevo, diferente, en el mundo de la música electrónica.