Música

Rodrigo Leao, música de otro mundo

El compositor publica «O Retiro», un álbum para orquesta dramático e inspirador

El compositor publica «O Retiro», un álbum para orquesta dramático e inspirador

Rodrigo Leao es uno de los creadores más profundos y originales que ha dado la música en Portugal. Influido de igual manera por la “new Wave” británica, el tango, la música brasileña y la clásica, Leao ha colaborado con Wim Wenders o el paisajista Takashi Amano. Fundador del grupo Madredeus en los 80, su carrera en solitario ha transcurrido por tantos derroteros como le ha venido en gana. Ahora presenta “O Retiro” (Deutsche Grammophon), un ambicioso proyecto orquestal, grabado con la Orquesta y Coro Gulbenkian de Lisboa, lleno de espiritualidad y emoción. “Creo que es la música más dramática que he hecho”, explica en un hotel de Madrid.

Este álbum es muy clásico y espiritual, casi filosófico. Está concebido como un refugio de la vida que llevamos y ha sido compuesto durante seis meses, aunque casi perdí por completo el primero, porque estuve muy asustado. En encargo me abrumó bastante”, reconoce el músico, que salió del atasco creativo “siguiendo el camino de la simplicidad”. “Yo soy autodidacta, así que tenía que olvidarme de que el álbum estaba pensado para una gran orquesta y escribir según la misma esencia de hace 30 años”, señala.

La clave fue buscar el aire, el retiro del que habla el título del álbum. “Lo encuentro siempre en Avis, un pueblecito que está a una hora de Badajoz y a una hora también de Lisboa, en el campo. En medio del silencio, donde no hay vecinos ni hay nadie. Voy con frecuencia y algunas ideas surgieron de allí. Es muy inspirador y además me permite concentrarme, estar tranquilo”. El disco respira esa tranquilidad y Leao se describe como alguien espiritual. “Creo que sí, aunque no en términos necesariamente religiosos. Tengo una necesidad de introspección y la música transmite esa posibilidad de olvidar los problemas y albergar mundos imaginarios interiores. Con el pensamiento y la música podemos hacer viajes. Es un vehículo perfecto”.

Sin duda que esa tendencia al retiro y la reflexión tiene algo de portugués. “Estoy de acuerdo (ríe). Hay una melancolía en la música y en esa actitud que no es necesariamente triste, sino que puede ser esperanzada y que es muy portuguesa, como el fado. Y pienso que en mi música está muy presente”. Los cortes del álbum pueden leerse como un libro de poemas, de una manera más intuitiva que filosófica, pero en torno a una idea. “Para mí es un disco con planteamiento, nudo y desenlace. No es que haga eso de manera preconcebida, simplemente empiezo a trabajar y llega el momento en que hay una unidad y trato de que las piezas tengan un sentido. Este trabajo tiene un aspecto muy cinematográfico, por ser instrumental y también por trabajar junto a Steve Bartek (con quien ya compuso una banda sonora, “The Butler”), al que ya conocía”. ¿Cómo sería esa película, muy dramática? “Desde luego. Creo que es la música más dramática que he hecho. Hay, de alguna manera, un regreso al primer disco que ya hiciera hace 22 años, y en el que trabajé con sintetizador y un grupo de cuerdas, así que ahora ha llegado la venganza”.

Leao pasa indistintamente de la música popular a la clásica. “Para mí, ambas son puertas para abrir otros mundos. Pero, si quieres que te diga la verdad, es que ya no escucho mucha música. Solo cuando conduzco. Claro que a veces sí, pero mucho menos. No lo sé explicar. He cambiado y no sé por qué. La música sigue siendo importante para mí, pero no mucha, para que no perturbe lo que quiero hacer”.