Un Teatro Real inmenso da la bienvenida a 2016

El III Concierto de Año Nuevo, que organiza LA RAZÓN y Fundación Excelentia, fue un gran éxito. El público salió entusiasmado. La violinista Clara Jumi Kang, la estrella de la velada

La Orqueta Clásica Santa Cecilia, bajo la batuta de Kynan Johns, interpretó un programa en el que predominaban obras de la familia Strauss
La Orqueta Clásica Santa Cecilia, bajo la batuta de Kynan Johns, interpretó un programa en el que predominaban obras de la familia Strauss

El III Concierto de Año Nuevo, que organiza LA RAZÓN y Fundación Excelentia, fue un gran éxito. El público salió entusiasmado. La violinista Clara Jumi Kang, la estrella de la velada

Qué mejor manera de empezar el año que con música de calidad, comentaba hace unos días en este periódico Javier Martí, presidente de Fundación Excelentia, entidad que junto con LA RAZÓN organizan el Concierto de Año Nuevo en el Teatro Real de Madrid. Eventos como éste proliferan en la capital de España y en otros puntos de la geografía nacional, pero que sea el 1 de enero y en un marco tan solemne como el del Teatro Real, apunta Martí, «lo hace diferenciarse por completo de los demás, y cada año además procuramos hacerlo distinto».

La realidad es que esta iniciativa, que se puso en marcha en 2014, se ha convertido en una cita fija para muchos melómanos, pero también para familias, grupos de amigos jóvenes, parejas, mayores... y muchos visitantes extranjeros. Hasta el punto de que el aforo se quedó pequeño, ya que las entradas se habían agotado varios días antes. Un concierto, el tercero, que fue posible, sin duda, gracias al patrocinio de Telefónica y Maserati. Precisamente, el fabricante italiano de automóviles deportivos de lujo expuso en el hall del coliseo madrileño uno rojo de su modelo Ghibli que atrajo la atención de los asistentes por sus formas esculpidas y volúmenes bien definidos; por la garra de su frontal dominado por la la típica calandra de Maserati; por sus líneas sinuosas, con movimiento, y por los dos tubos de escape. Su interior, con espacio para cinco pasajeros, inefable. Y un motor diseñado para reducir todavía más el consumo y las emisiones sin alterar su carácter deportivo.

Telefónica, que ha apoyado este concierto desde la primera edición, presentó un vídeo cuyo mensaje principal era «Conecta con lo que importa». También quiso trasladarle a los asistentes la labor que realiza Fundación Telefónica, cuyo espíritu se puede resumir en esta máxima: «Despertando ideas se despierta el futuro». Asimismo, contó con la colaboración de Vin Dore 24K, los cavas y espumosos con polvo de oro 24K. Los invitados VIP pudieron degustar su brut imperial que, en palabras de su director general, Diego Suárez Liceras, «es la bebida con más glamur del mundo».

El presidente de Fundación Excelentia suele comentar que «cualquier repertorio bueno ofrecido con calidad vale para empezar el año, pero además es necesario que esa música transmita optimismo y esperanza para afrontarlo».

Con esta filosofía, Javier Martí y su equipo preparan anualmente esta gala. Tomando como patrón el Concierto de Año Nuevo de Viena, incluyen en el programa valses y polkas de los Strauss, pero «siempre nos gusta darle un toque personal intercalando otro tipo de obras famosas. El año pasado, conocidas arias de ópera para tenor y soprano, y este año, obras virtuosas para violín y orquesta interpretadas por la violinista revelación del momento, Clara Jumi Kang».

Kynan Johns, que con un estilo jugueton e informal buscó desde el primer minuto la complicidad del público, fue el encargado de dirigir en esta ocasión la Orquesta Clásica Santa Cecilia. El australiano, discípulo del maestro Lorin Maazel, desprende en su dirección, como mantiene «The Monde Musique», «teatro, animación, dinamismo y sensualidad». Ha estado al frente de más de 100 orquestas; ha actuado en Covent Garden y La Scala, y ha trabajado con Maazel y Metha. Además de haber interpretado a Beethoven, Brahms, Strauss y Mahler. Sus incursiones operísticas comprenden numerosos títulos.

Las dos partes del concierto fueron variadas. La nota clásica la puso la familia Strauss con sus valses y polkas. «Fledermaus, obertura», «Banditen Galopp», «Waltz Scherzo» (P.I. Tchakovsky), «Trish Trash Polka», «Libeslied» (Kreisler), «Tik-Tak Polka», «El Vals del Emperador», «Nachtigall Polka» y «Aires Gitanos Op. 20» (Pablo Sarasate), en la primera parte. Y «Frühlingsstimmen Walzer», «Ohne Sorgen Op. 271», «Meditación» (Massenet), «Electro-magnetische Polka», «Sphärenklänge», «Bajo truenos y relámpagos», «Carmen Fantasía» (Pablo Sarasate) y «El Danubio Azul».

El toque diferencial fue cosa de la violinista alemana de origen coreano Clara Jumi Kang. Una auténtica niña prodigio, nacida en el seno de una familia de músicos, que con sólo 3 años ya tocaba el violín y con 4 logró matricularse en la Escuela Superior de Música de Mannheim como la alumna más joven aceptada para estudiar con Valery Gradov. Sus éxitos fueron constantes durante toda su infancia. Debutó con 5 años con la Sinfónica de Hamburgo y, con siete, ya había actuado con otras como como Leipzig Gewandthaus, Kiel Philharmonie, Niza Philharmonie, Atlanta Symphony, Filarmónica de Seúl, KBS Orquesta o Korean Chamber, entre otras. Tras un paréntesis de cinco años por un accidente que afectó a uno de sus dedos, retomó sus estudios con la afamada profesora Nam-Yun Kim en la Universidad Nacional Coreana de las Artes. Lanzó su primer disco en solitario en 2011. Interpretó con garra, conmoviendo al auditorio del Real, «Waltz Scherzo», de Tchakovsky, «Libeslied», de Kreisler, «Meditación», de Massenet, y «Aires gitanos» y «Carmen Fantasía», de Sarasate.

La Orquesta Santa Cecilia demostró una vez más su calidad y su profesionalidad. Integrada por profesores de dilatada experiencia que han tocado en las más prestigiosas orquestas de España y de Europa, ha sido dirigida por importantes maestros. Está etrechamente vinculada a la Fundación Excelentia, una entidad sin ánimo de lucro que nació con el objetivo de difundir y promocionar el patrimonio lírico musical, así como impulsar la creación y representación de las artes musicales, y cultivar nuevos valores. Sus temporadas, que cada año se extienden a más ciudades, incluye grandes conciertos y otros para familias, así como actividades diversas.

Como no podía ser de otra manera, el concierto terminó con el «¡Feliz Año 2016!» del director y la célebre «Marcha Radetzky».