Literatura

Padura: «Si estuvieran aquí los muchachos del barrio...»

Leonardo Padura/ Letras

El Rey Felipe Vi entrega al escritor cubano, Leonardo Padura, el galardón
El Rey Felipe Vi entrega al escritor cubano, Leonardo Padura, el galardón

Tomó Padura la frase, anhelo puro, prestada de un tango de Gardel ya bien empezado el discurso. «Soy cubano por mis 64 costados», dijo casi al arrancar, al tiempo que recordó su barrio de nacimiento habanero, Mantilla. Dos patrias tiene el escritor, «Cuba y mi lengua. Cuba, con todo lo que tiene dentro y también fuera de su geografía; la lengua española, porque soy lo que soy a través de ella, gracias a ella» y con ambas ha recorrido los mil caminos de la vida quien se definió como un empecinado.

«Ser escritor ha sido una bendición que he asumido como una responsabilidad artística y civil, que ha sido y será ardua: muchas incomprensiones me han acompañado, incluso marginaciones cuando era considerado apenas un autor de novelas policiacas y algún que otro ramalazo por ser como soy y escribir como escribo. Pero hace cuarenta años aprendí que para lograr algo, al menos en mi caso, sólo había una fórmula y la adopté y la practico a destajo: el trabajo diario. Y por eso puedo decir ahora que, más que dos, en realidad tengo tres patrias: Cuba, mi lengua y el trabajo». El capítulo de agradecimientos lo inauguró España («tengo una impagable deuda de gratitud», señaló). Y estuvieron los miembros del jurado también. Su esposa. Y su personaje, «ese compañero de luchas», Mario Conde.

Con su pelota de béisbol en la mano, fuertemente agarrada, dijo que era «un día de vino y rosas y así quiero guardarlo en mi memoria» y compartir la alegría con «aquellos con los que aprendí a gozar la satisfacción del éxito, en un simple juego de pelota, en una calle de un barrio habanero llamado Mantilla, donde palpita el corazón de mis patrias».