Literatura

Rafael Navarro «Rafa Maltés»: «Los memes no terminarán con el humor gráfico»

Sus viñetas son un ejercicio de resistencia frente a la mansedumbre. Y está convencido de que el humor gráfico sobrevivirá al «tsunami» de Twitter.

Sus viñetas son un ejercicio de resistencia frente a la mansedumbre. Y está convencido de que el humor gráfico sobrevivirá al «tsunami» de Twitter.

Reivindica la osadía de pensar por uno mismo (en tiempos de sobredosis informativa tuitera) con una ironía. Rafa Maltés, alter ego del periodista y humorista gráfico Rafael Navarro (Madrid, 1967), recopila en «Pensar no es buena idea» (Ediciones Asimétricas) un buen número de viñetas que rezuman ese sentido propio, tan alejado a veces del sentido común, que elogiaba Unamuno.

–Ante los reveses de la realidad, ¿el humor es un antídoto o un anestesiante?

–Las dos cosas. Es un antídoto porque al final nadie puede arrebatarnos la libertad de decir en voz alta la verdad y denunciar las cosas que nos parecen que están mal, las injusticias o los abusos de poder; y es un anestesiante, también, porque parece que con ello has conseguido algo y, realmente, no has solucionado nada.

–Entonces, ¿se hace humor en defensa propia?

–Sí. Ante un abuso o una injusticia, cuando hago una viñeta, que en realidad es una opinión, me quedo más tranquilo. En ese sentido sí es una defensa propia ante una realidad que me parece injusta.

–«Pensar no es buena idea», ha titulado su libro. ¿En ocasiones pensar es un ejercicio de riesgo?

–De ahí la ironía del título, dirigida a todos aquellos que quieren que aceptemos la versión oficial, resignados y en silencio, como algo rutinario ante lo que no merece la pena molestarse.

–Sus viñetas no son amables, sino ácidas y lúcidamente contradictorias. ¿Por dónde supura su crítica social?

–Me gusta pensar que el lector entiende la viñeta de una forma participativa. Quiero que llegue a la misma conclusión que yo, pero por sí mismo.

–¿La actual sobreabundancia de información es también desinformación?

–Es todo lo contrario a la información. Nos deja desinformados.

–¿En España se hace humor contra alguien o en defensa de algo?

–En mi caso es en defensa de algo, nunca contra nadie. Intento ser muy respetuoso con las viñetas que hago. Una cosa es criticar y otra ofender o no respetar. Ahí creo que está el límite.

–¿En el humor no vale todo?

–No. El respeto es la línea que no se debe traspasar en ningún momento. Como decía, siempre hay que tener respeto a la gente que no piensa como tu.

–¿De qué no haría nunca una viñeta?

–Del sufrimiento ajeno, por ejemplo. De cualquier cosa que pueda hacer daño a alguien.

–En algunos de sus trabajos asoma el escepticismo de Chumy Chúmez o El Roto. ¿La duda es necesaria?

–Es indispensable. Me gustaría pensar que algo de esos maestros ha calado en mi manera de hacer las cosas. La duda es la puerta al conocimiento. Nunca hay que fiarse de alguien que no duda.

–¿Sabemos los españoles reírnos de nosotros mismos?

–Creo que sí. De hecho, creo que somos maestros en eso. Otra cosa son los cargos públicos o las instituciones.

–El humor sigue siendo un arma poderosa. ¿Hay antídoto contra el humor?

–Pienso que no. A través de un texto y una viñeta llegas al quid de una cuestión de manera rápida y certera. Dice mucho del género que haya sobrevivido al tsunami digital.

–¿Terminará Twitter con las viñetas?

–No lo hará. El mismo Twitter difunde las viñetas del papel y multiplica su difusión. Tampoco lo harán los memes. Banalizan un poco el humor gráfico, pero al mismo tiempo son un síntoma de salud del género.

–¿Hay un antes y un después del atentado contra la revista Charlie Hebdo?

–Sí. Nos hizo ver que existe un riesgo real por defender nuestras opiniones y la libertad de expresión. Dicho esto, jamás haría una viñeta como las que salen en Charlie Hebdo, pero defiendo absolutamente el derecho a publicarlas.

–Enarbola el derecho a seguir gritando que el Rey va desnudo. ¿Resignarse a la injusticia es un síntoma de decadencia?

–Absolutamente. En el momento en que te resignas empieza a desmoronarse todo sobre ti mismo. No podemos dejar de defender lo que pensamos, aunque millones de tuits digan lo contrario.

–¿De qué viñeta se ha escapado Donald Trump?

–De «El emperador Ming», de Flash Gordon.

–¿La crisis nos ha anestesiado como sociedad al acentuar el instinto de supervivencia?

–Claro. Indudablemente, cuando dedicas tu tiempo a sobrevivir, tienes menos tiempo para pensar.

–Callar es siempre más rentable... ¿El silencio de una buena viñeta es atronador?

–El silencio, cuando es certero, te deja sin respuesta.

–Sus viñetas no son festivas ni están sazonadas con sal gorda. La verdad es austera, decía Quevedo. ¿El humor también?

–Pues sí. Cuanto menos barroca, más efectiva es una viñeta.