Olite, un verano de teatro y jersey

A cargo de Luis F. Jiménez, este festival que se inaugura hoy ofrecerá al público desde Shakespeare y Cervantes hasta García Lorca, además de una amplia programación internacional.

A cargo de Luis F. Jiménez, este festival que se inaugura hoy ofrecerá al público desde Shakespeare y Cervantes hasta García Lorca, además de una amplia programación internacional.

Que la gente se dirija al teatro a finales de julio enfundada en prendas de abrigo, ¡y hasta cargando con las mantas de los hoteles!, solo sucede en un sitio tan especial como Olite. Esta hermosa localidad navarra, cuyo imponente castillo o Palacio Real «atrae a los turistas como un imán» –en palabras de un atareado hostelero del municipio– inaugura hoy la 19ª edición del que, sin duda, es el festival veraniego más fresquito del país, y uno de los más apetecibles.

Shakespeare, Calderón o Cervantes comparten escenario en esta ocasión con otros autores más cercanos en el tiempo, como García Lorca o Valle-Inclán, en una cita que ha perdido en su epígrafe el adjetivo «clásico» para pasar a denominarse, a secas, Festival de Teatro de Olite. Luis F. Jiménez, que se hizo cargo de este evento la pasada temporada y que, asimismo, dirige en Francia el Festival Don Quijote de París desde que él mismo lo fundó en 1992, explica los motivos: «La idea, sobre todo, es hacerlo más internacional; siempre tendrá una inspiración clásica, pero lo abriremos a otros periodos y tendencias teatrales. Creo que el público está aceptando esta apuesta. Este año vamos a inaugurar con el cartel de localidades agotadas para ver “Luces de Bohemia”». Se trata de una producción de la Compañía de Teatro Clásico de Sevilla, con Alfonso Zurro a la cabeza, que este año traerá otro montaje más, su premiado Hamlet. Son dos de los platos fuertes en la Cava, el escenario principal, situado junto a la falda del castillo y con capacidad para 400 espectadores; un lugar por el que pasarán también, entre otros, Nao D'Amores, con su «Comedia Aquilana», o Venezia Teatro, que pondrá en escena «Tartufo, el impostor», de Molière. «Es un espacio mágico; pero también lo es el propio palacio –confiesa Jiménez–. Tener a los actores allí dentro, iluminados por la luz natural del atardecer y del cielo de Navarra da una dimensión única al texto teatral y una vivencia muy especial al espectador». Es aquí, en el palacio, donde tendrán lugar las propuestas de pequeño formato, «los proyectos incipientes», como los define el director, y un interesante ciclo de Poética Teatral que acogerá los trabajos de cuatro compañías navarras, desarrollados bajo el lema «Autores españoles: de los juglares a la generación del 98».

La programación internacional comprende la aplaudida Mendoza, una adaptación muy original y localista de la compañía mexicana Los Colochos a partir de Macbeth; «La fiesta del viejo», de los argentinos Teatro Índigo, sobre el Rey Lear; y «Arlequín pulido por el amor», de Marivaux, en la versión del joven y aclamado director francés Thomas Jolly. «La pretensión es hacer un festival para que el público lo disfrute; pero también para que sirva como fuente de reflexión y de enriquecimiento; y todo ello sin dejar de lado el teatro de compromiso social», resume Jiménez.

Sara Calero, figura relevante del flamenco actual, pondrá el colofón con su «Fandango Street», un espectáculo que traslada al contexto urbano contemporáneo la música clásica española.