Centro financiero de Brasil: vida nocturna para todas las «tribus»

Sao Paulo, el centro financiero de Brasil y con su rótulo de mayor ciudad suramericana, ofrece además de su intensa y activa agenda de negocios, una variada y sin igual programación nocturna, con un abanico gastronómico, musical y cultural para todos los gustos.

En la ciudad, para los amantes de la música, las manifestaciones van desde la "MPB"(música popular brasileña), pasando por el samba, la bossa nova, el funk, el axé, el pagode y la sertaneja, hasta llegar al rock nacional y extranjero con sus estilo pesado, progresivo o gótico.

La salsa y los ritmos caribeños, la música árabe y del lejano oriente, la percusión africana, las danzas europeas, el tango o la música andina de viento también tienen su espacio en la metrópoli de más de 19 millones de habitantes en su área metropolitana.

Existen barrios característicos y famosos por cada estilo, pero la ciudad posee verdaderos reductos musicales con precios y público variados.

Entre los puntos más famosos está la Rúa Augusta, considerada como la "Franja de Gaza"de la ciudad por mezclar diferentes estilos, géneros y público en un lugar bohemio que alberga los bares con cerveza y rock a precios asequibles como fiestas más sofisticadas de pop y música electrónica para un público de élite.

La publicista Divina Vilarino fan incondicional de la famosa casa de espectáculo Placebo, vive en una de la calles que atraviesan la Rúa Augusta, llamada por ella sin un sentido peyorativo de "hueco"y que a su vez cruza la famosa Avenida Paulista.

"Lo que más me atrae de estos lugares es el hecho de que no voy para un evento en particular. Es un momento de esparcimiento y voy por placer. Me siento confortable y me visto como quiero, como me visto todos los días", señaló Vilarino, caracterizada por el uso de piercings en su rostro y tatuajes en el cuerpo.

Conocedora de varios lugares del mundo, ella relató que nunca encontró un lugar igual a la Augusta y por ese siempre siente falta de ella, en particular porque funciona fuera del horario comercial.

Seguidora de ritmos como la MPB y el samba, Mariana Bolognani, no frecuenta la Rúa Augusta, pero satisface sus preferencias musicales en el circuito de los bares de los barrios bohemios de Pinheiros y Vila Madalena, próximos también de la Avenida Paulista y en los que no pueden faltar los éxitos de Jorge Ben Jor, Tim Maia o Gal Costa.

En Pinheiros y Vila Madalena los precios por entrada entre 15 y 30 reales (entre unos 7,5 y 15 dólares) y el precio máximo por una cerveza de 600 mililitros es de ocho reales (unos cuatro dólares), considerado como "dentro del mercado".

"En estos lugares me siento libre, independiente de la ropa o del maquillaje, las personas vienen a divertirse y no a desfilar para los otros como en otros lugares", apuntó Bolognani, quien resaltó también el hecho de los bares de esa región promover a los nuevos talentos artísticos.

Otro reducto característico de la noche paulistana es la Praça Roosevelt, que reúne "bares-teatro"y bastante frecuentada por artistas y músicos.

"En la Roosevelt el asunto, para mí, es la cerveza helada, una buena tertulia con los amigos y una pieza de teatro. ¿Puede haber algo mejor que la mezcla del teatro con cerveza?", preguntó Lucas De Francesco, actor y habitual visitante del lugar.

En bares como Papo, Pinga y Petisco, famoso porque era uno de los preferidos de la fallecida cantante Elis Regina, los precios de la cerveza son similares a los de Pinheiros y Vila Madalena.

El "hip-hop"encuentra su espacio en lugares como la discoteca Easy, en Barra Funda; y Mary Pop, en la céntrica Avenida Sao Joao, y fiestas temáticas como Sarajevo y DjClub, en el acomodado barrio de Jardins.

La música electrónica "retro"de los años 1970 y 1980 se apoderó de varios sitios en el lujoso Vila Olimpia, barrio en el que también prolifera el tradicional género sertanejo.

En esa región, que alberga lujosos centro comerciales y tiendas de marca, algunas discotecas llegan a cobrar hasta 200 reales (unos cien dólares) por entrada para los hombres, situación que rubrica otro de los nombres dados a Sao Paulo: "La metrópoli de los contrastes".