Baloncesto

“Space Jam 3″ se rueda en Brooklyn

Los Nets se han convertido en la gran atracción de la NBA con las llegadas de Griffin y Aldridge a un equipo que ya contaba con tres de los cinco mejores exteriores de la Liga

Blake Griffin, ante su anterior equipo, los Pistons
Blake Griffin, ante su anterior equipo, los PistonsCarlos Osorio

Cruzar el East River desde Manhattan a Brooklyn supone dejar atrás el Madison Square Garden y sus Knicks para llegar al barrio que alberga el equipo más atractivo de la NBA. Los Nets son, con permiso de unos Lakers sanos, el gran favorito al anillo. Al arsenal ofensivo que representaban Kyrie Irving y Kevin Durant se sumó en enero James Harden. «La Barba» se hartó de Houston e hizo lo imposible para que los más de 80 millones de dólares por los dos años de contrato que le quedan se los pagaran en Nueva York. A los tres exteriores se añadió a primeros de marzo Blake Griffin. Un pívot media docena de veces All-Star que llegó por el salario mínimo, algo más de un millón de dólares. Lo último ha sido la llegada de Lamarcus Aldridge. Más madera interior y por el mismo precio. Otro ala-pívot que completa un «Big 5» inédito en la historia de la Liga. Entre los cinco y DeAndre Jordan, un pívot puro que debe ser el pilar defensivo, acumulan 41 presencias en el Fin de Semana de las Estrellas. Sólo los Celtics en las temporadas 2010/11 y 2011/12 rebasan esa cifra con 56 y 43 presencias, respectivamente. En ninguno de los dos casos ganaron el título.

La clave de los nuevos Nets está en el denominado «buyout». Si un equipo y un jugador están dispuestos a romper su relación lo habitual es que el agente de turno «compre» parte del salario para llegar a un acuerdo de salida como ha sucedido con Griffin y Aldridge. Lo raro es que renuncie a todo su salario, aunque también ha habido casos.

Los Nets siempre han sido una franquicia del montón. Sus dos únicos títulos llegaron en la ABA en 1974 y 1976 con el Doctor J y su pelo afro como indiscutibles referentes. Cuando se fusionó la ABA con la NBA, justo después de ganar el título, los Nets se quedaron estancados en la clase media-baja del Este. En 2003, cuando todavía estaban en New Jersey, alcanzaron la final. Es su techo hasta ahora.

El cambio de rumbo llegó cuando su anterior propietario, el multimillonario ruso y rival de Putin en las elecciones de 2012, Mikhail Prokhorov, decidió vender la franquicia en verano de 2019. El comprador fue uno de los cofundadores de Alibaba. El taiwanés Joseph Tai desembolsó algo más de 2.000 millones de dólares con el anillo de campeón como único objetivo. Llegaron las estrellas, se multiplicaron esta temporada, la masa salarial –167 millones de dólares– creció hasta ser la segunda de la Liga y al banquillo llegó otra leyenda de la Liga como Steve Nash.

Los Lakers, como no podía ser de otra forma, se han dado por aludidos. ¿Su reacción? Han fichado a Andre Drummond. Un pívot de 2,11 que promedia 15 rebotes por partido en los últimos cinco años, que no juega desde el 12 de febrero y que en el último año apenas ha estado en cancha algo más de 700 minutos. Sin LeBron y sin Anthony Davis, el balance de los Lakers es de dos victorias y cuatro derrotas. Con 30/17 son cuartos en el Oeste. A James le quedan entre dos y cuatro semanas de baja. Lo de Davis es una incógnita. La llegada de Drummond es un toque de atención muy directo a Marc Gasol.